Susana Latorre
Escribo estas líneas desde la más absoluta indignación por el atropello que sufrí el día nueve de febrero, junto a mis compañeros, cuando nos dispusimos a sacar unas banderas republicanas en la plaza de San Pedro, en Jaca, a la llegada de los príncipes. De malas maneras, sin identificarse en ningún momento y amenazándonos con ponernos una multa de 300 euros a cada uno, unos señores (suponemos que serían del cuerpo de seguridad del sequito real) nos arrebataron las banderas nada mas sacarlas, nos pidieron la documentación, llevándonos “aparte” como si fuéramos delincuentes y nos tuvieron retenidos hasta que nos devolvieron la documentación y posteriormente vigilados hasta que nos fuimos.
Durante la retención tuvimos que escuchar bobadas del estilo “si nosotros pensamos lo mismo que vosotros”, “ahora cuando pasen andando les podéis gritar lo que queráis, sin insultar” (cosa que no pensábamos hacer), “comprendernos, estamos con vosotros pero este es nuestro trabajo”. En fin comentarios que más bien parecían sacados de una película surrealista.
El caso es que yo me pregunto: ¿esta es la libertad de expresión que hay en nuestro país democrático?, ¿Por qué no podemos expresar nuestra opinión pacífica en la vía pública? Parece que la monarquía sigue muy susceptible a opiniones contrarias a su corona llevando consigo a un sequito de guardianes para acallar lo que no quieren oír. Estos modales me recuerdan a cosas de las que no quiero acordarme.
Que sepan que no éramos cuatro y que somos mucha gente la que piensa que nos parece muy bien si se quieren llamar reyes, príncipes…. o lo que quieran pero que no creemos ni queremos clases privilegiadas mantenidas con el trabajo de los demás y encima que coarten nuestra libertad de expresión.