Los efectos de la sequía, tras casi un año sin lluvias o menos de las necesarias, van a afectar a la producción de aceite. La recolecta de olivas podría descender en más de un 50% y esto podría llevar a un encarecimiento del precio que rondará el 30% según las estimaciones de algunos productores, lo que a buen seguro tendrá un efecto negativo sobre su consumo.
Y es que este año las lluvias no han llegado en la cantidad esperada, las tormentas están siendo escasas y el granizo también ha mermado la producción de oliva en la provincia.
Pese a todo, Manuel Palacio, de Aceites Palacio, e Isabel Lisa, de UAGA, animan a consumir “productos de nuestra tierra” porque sino, recuerdan, impedimos la creación de nuevos puestos de trabajo, a lo que se suma el impacto medioambiental que tiene.