Así lo indicaba, Esther Cereza, presidenta de la Asociación para el Desarrollo de la Montaña, quien indicaba que, desde el nacimiento de la asociación, en 2008, se ha apoyado este proyecto por ser la única iniciativa que puede sacar adelante un valle tan despoblado como el de Castanesa.
Acerca de las voces que suenan en contra del proyecto y hablan de desarrollar más el sector primario en la zona, Cereza señalaba que, actualmente, eso no es posible y, precisamente, es la falta de trabajo la que hace que la gente joven se esté marchando del territorio.
El proyecto, decía, dotará de servicios los núcleos que permitirán asentar población.
Este valle cuenta con 17 pueblos, que pertenecen al municipio de Montanuy, donde viven alrededor de 300 habitantes con una media de edad de unos 50 años. Hay pueblos como Fonchanina donde viven dos personas o en Ardanuy donde son seis vecinos, pueblos que según Cereza están abocados a desaparecer si no se actúa.
Esta sensación se vio agravada, explicaba la presidenta de la asociación, con el incendio que asoló la zona el pasado mes de marzo y que puso de manifiesto la importancia de mantener vivos los pueblos.