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Absueltos los militares de la Guardia Real acusados de una agresión racista en Jaca

La sentencia de la Audiencia Provincial considera probada la agresión pero no los autores

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Acusados (en primer término) y denunciante se sentaban en el banquillo en los juzgados de Huesca

La Audiencia Provincial de Huesca ha absuelto a los militares acusados de propinar una paliza a dos vecinos de Jaca en enero de 2014. La sentencia considera que las acusaciones no tienen mayor fundamento que las propias declaraciones de los denunciantes y que no se puede probar que los militares estuvieran implicados en una agresión. La fiscalía pedía tres años de prisión para cada uno de los acusados, petición que se desestima. También se absuelve al vecino de Jaca que les acusaba de la agresión y que había sido denunciado a su vez por los militares.

Los hechos se remontan a la madrugada del 26 de enero de 2014. La denuncia que realizó Habib Benziane, vecino de Jaca desde hace más de 30 años y de origen argelino, relata que fue agredido junto a su amigo, Carlos Acín, en la calle Gil Berges de Jaca tras un incidente en los baños de un bar. El amigo, un policía local que también denunciaba la agresión, declaraba en el juicio que escuchó insultos racistas hacia Habib como “moro de mierda” y reconoció a los militares acusados como agresores de una "somanta de hostias" con "patadas" y "puñetazos".

Los abogados de los militares negaron los hechos y algunos acusaron a Habib Benziane de ser él quien agredió a sus clientes, algo que tampoco ha quedado acreditado tras el juicio.

En la sentencia, para la que cabe recurso, se detallan tres hechos probados, un incidente previo junto al baño del local nocturno “Miniclub”, una agresión a dos primos de Jaca y otra diferente a los denunciantes. En ésta última el escrito de la Audiencia explica que “Pese a la llamativa seguridad de ambos al identificar a los acusados (…) lo cierto es que no fueron capaces de dar detalle alguno de la participación que cada acusado tuvo, pareciendo que solidarizan la actuación del grupo para individualizar y que pudo ser protagonizado por cualquiera de los muchos sujetos presentes, militares o no, dando una versión en la que parece que se confunde lo que vieron con lo que han deducido”.

En el escrito se detalla algunas de las consecuencias de la agresión ocurrida aquella noche y que derivó en “policontusiones, erosiones superficiales en cara, cuello, pierna izquierda y dorsalgia, las cuales precisaron para su sanidad de una primera asistencia facultativa y tardaron en sanar 12 días impeditivos”, con secuelas estéticas por cicatriz en la pierna y con dolores posteriores en espalda y mandíbula.

Los abogados de las partes recibían la notificación de la sentencia este martes por la mañana. El letrado Antonio Suárez-Valdés, abogado de dos de los militares, mostraba su satisfacción a esta redacción y asegura que ha quedado acreditado que hubo un “montaje” para culpabilizar a sus representados. Habla de “una sentencia ejemplar en la que los magistrados de la Audiencia Provincial se sobrepusieron a la presión mediática existente y efectuaron un análisis detallado de todas las incongruencias de los testigos de la acusación”.

Clara Biec, letrada de los denunciantes, asegura que reciben la noticia “muy desencantados” y como “un jarro de agua fría”. Asegura que están estudiando la sentencia para ver cómo la pueden recurrir y muestra su sorpresa porque la sentencia “no dice nada de muchas pruebas que se presentaron durante el juicio”.

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