CULTURA 

Ascaso se consolida como un festival adaptado a la nueva normalidad

Amparo Martínez y Miguel Lorenzo ( a título póstumo), del Puertas Film Fest, reciben el Premio Ascaso 2020

Entrega del premio Ascaso
Momento de la entrega del Premio Ascaso 2020.

La Muestra de Cine Más Pequeña del Mundo clausuraba este sábado la novena edición con la entrega del Premio Ascaso 2020 y las proyecciones del cortometraje “Litoral”, de Juanjo Rueda, que ganó en el festival de cine Europeo de Sevilla y obtuvo la Biznaga de plata en el festival de cine de Málaga, y la película “O que arde”, de Oliver Laxe.

Este año Ascaso ha querido premiar la labor de Miguel Lorenzo ( a título póstumo) y Amparo Martínez, los promotores del Puertas Film Fest, que se celebra en la aldea Puertas de Cabrales, situada en los picos de Europa asturianos, aunque este año no se ha podido organizar por la covid-19.

Amparo Martínez explicaba que “la idea de realizar en Puertas de Cabrales un festival de cine surgió a raíz de leer una entrevista a Miguel y a Néstor en El País. Es un festival similar al de Ascaso, de cine independiente, con películas en versión original, cortos y cine clásico, además, tratamos de reivindicar todas las cuadras abandonadas de la zona y las utilizamos para hacer exposiciones de artistas”.

Los líderes y promotores de este festival han sido Amparo y Miguel, fallecido el pasado mes de enero tras una larga enfermedad que no le impidió dedicarse a la organización de este festival. Por el esfuerzo y la dedicación que ello ha supuesto se le entregaba el premio Ascaso 2020 a Amparo Martínez. “Siento una fuerte emoción al recibir el premio porque para el festival y para nosotros Ascaso siempre ha sido un referente. Además, mi compañero Miguel era el programador y siempre quisimos venir juntos a Ascaso”.

El premio Ascaso 2020 era entregado por Miguel Cordero, codirector de la muestra, y Tesa Giner, voluntaria. Es un reconocimiento de “La Muestra de Cine Más Pequeña del Mundo” a aquella persona, grupo, empresa o institución que realiza una importante labor para acercar el cine de autor e independiente al medio rural o a sitios donde tiene difícil acceso. El premio Ascaso carece de valor monetario y es una escultura que cada año dona el artista Jesús Sanz, vecino de Aínsa.

Festival de cine Ascaso 2020
Ascaso se consolida como un festival adaptado la nueva normalidad.

Ascaso, localidad perteneciente a la Comarca de Sobrarbe, se ha consolidado este año como un referente para los festivales en la nueva normalidad, por reunir las condiciones necesarias que exige Salud Pública, así, como por las oportunidades que da los números espacios abiertos de la aldea pirenaica. “El entorno, el huir de lo grande, estar en un espacio tan abierto y el formidable trabajo de los voluntarios, han hecho posible que la Muestra haya podido llevarse a cabo y que se haya convertido en un festival que ofrece nuevas formas de actividad cultural colectiva adaptadas a la nueva normalidad”, declaraba Miguel Cordero, codirector de la muestra. Néstor Padres, el otro codirector, recordaba el esfuerzo y sacrificio que han hecho desde la organización para poder realizar el festival este año, “pero lo hemos hecho por acercar la cultura a la gente del Sobrarbe, por el amor al cine y, este año también, para festejar la llegada de la nueva pista de acceso a Ascaso".  

La Muestra de Cine de Ascaso se realiza cada año con dos objetivos: acercar el cine más premiado, de autor e independiente y sin circuito comercial al medio rural y recuperar la aldea de Ascaso, para luchar contra la despoblación y el abandono institucional. Los Relojes, la asociación de vecinos y vecinas de Ascaso, comenzaron organizando este festival para que se les escuchara, y desde lo pequeño crearon algo grande, que cada año atrae hasta Ascaso a cientos de visitantes, este año con aforo reducido debido a las medidas preventivas contra la Covid-19.

El festival celebraba que después de años de lucha la Diputación Provincial de Huesca asfaltaba la pista que da acceso al núcleo urbano de Ascaso.

El festival sale adelante gracias al esfuerzo de más de veinte voluntarios y voluntarias que este año han tenido que hacer un trabajo mayor debido a la suspensión de las actividades culturales en la zona y es una manera de acercar la cultura a las gentes del Sobrarbe.

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