Bodegas Edra presenta un "vino submarino"

El responsable de Edra asegura que es un vino más sedoso

Vino submarino de Edra
Vino submarino de Edra


Bodegas Edra, con un vino syrah, participa en un proyecto de enología submarina, junto con la Bodega Crusoe Treasure, la primera bodega submarina-arrecife artificial del mundo, ubicada en la Bahía de Plentzia, en Bilbao, que asegura que son vinos que reúnen la esencia de los terruños más extraordinarios con la pasión de maestros enólogos y el alma del mar.

Buscan los viñedos más singulares, con el fin de crear en su laboratorio vinos especiales, que reflejan al máximo la influencia del mar. El vino de Edra, de la variedad Syrah, y procedente de un viñedo viejo de más de 25 años de Ayerbe, tuvo una crianza de 14 meses en barrica francesa y 6 meses más de atesoramiento submarino. Fue extraído del mar en diciembre de 2018.

El responsable de Bodegas Edra, Alejandro Ascaso, explica cómo afecta el reposo submarino al vino y qué le diferencia de un vino criado en bodega: en poco tiempo es como acelerar el proceso, como si hubiera estado 5 o 6 años en tierra. A 20 metros de profundidad hay mayor presión, con lo que el intercambio de oxígeno es mucho mayor y hace que el vino evolucione mucho más en cremosidad o en redondez, incluso con un punto salino muy agradable.

Vino submarino de Edra
Vino submarino de Edra

Bajo el nombre Sea soul n.º 4, se trata de una edición limitada, de 7.682 unidades, que se vende en cajas de 1, 3 o 6 botellas, un vino principalmente destinado a la exportación.

Ascaso asegura que se trata de un proyecto muy serio, en el que están involucradas varias bodegas de gran profesionalidad gestionadas por el enólogo Antonio Palacios. Con él se puso en contacto el responsable de la bodega bilbaína, con la premisa de que el vino que se introdujera en el mar debía ser de calidad. Pronto se comprobó que la presión y la temperatura son los factores más importantes. Además, cuando la botella entra en contacto con el agua, el vino pierde toda la denominación de origen o procedencia, y se convierte solo en “vino”. El resultado, aseguran, siempre ha dado muy buenos resultados en las catas.

Hasta llegar a esto, después de haberse preguntado por qué no se podía meter un vino en el mar y ver cómo evolucionaba, y si valía la pena, han pasado muchos años y muchas pruebas que, finalmente, han dado con un vino muy especial.

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