pobreza y exclusión social

Cáritas de Jaca y Sabiñánigo atendió a 696 familias en 2017

Las necesidades no bajan y Cáritas busca nuevas fórmulas de ayuda como el reciclaje de ropa

Cáritas Diocesana Jaca. Julián Ruiz. Marcos Lera. Fernando Jordán
El obispo de la Diócesis de Jaca, Julián Ruiz, presentaba la Memoria de 2017 con el presidente, Marcos Lera (a su izquierda) y Fernando Jordán, vocal

La labor de Cáritas en la Diócesis de Jaca se mantiene similar a la de años anteriores. La pobreza se cronifica y las atenciones de primera necesidad continúan sosteniendo a cientos de familias que requieren alimentos, ayudas para pagar su alquiler o facturas, o un sitio donde dormir de forma transitoria. En 2017 Cáritas destinó cerca de 13.000 euros a ayudas de vivienda, 456 personas durmieron en el albergue de transeúntes que gestionan y repartió alimentos frescos a unas 150 familias semanalmente. El presidente de Cáritas Diocesana Jaca, Marcos Lera, explica que no se quieren resignar a que la pobreza se herede.

En la memoria presentada se recoge que se han realizado 3.450 intervenciones (frente a las 3.526 de 2016), en su mayoría en el apartado de alimentación, ropa, calzado y vivienda. Se han repartido 39.838 kg de alimentos en las despensas de Jaca y Sabiñánigo. Por el albergue de transeúntes han pasado 456 personas, en su mayoría hombres y en los roperos de Jaca y Sabiñánigo se ha atendido a 1.088 personas.

Otro de los programas que desarrollan es de ayuda a la drogadicción y a la adicción al juego, que también han visto incrementada, explica Marcos Lera. En cuanto a las drogas, han atendido a 168 pacientes y acompañado a 16 familias. Tienen casos de diferentes edades y perfiles, pero les preocupa especialmente la situación de los jóvenes.

Repunte de malos tratos

EN Cáritas no cuentan con un programa dirigido a la prevención o atención de malos tratos en el entorno familiar, pero se han visto interpelados por la llegada de algunas mujeres pidiendo ayuda. Es una situación que ha alarmado a la asamblea diocesana y para la que piden ayuda.

Fernando Jordán, párroco y miembro de la Junta de Caritas de Jaca, habla de “un alto porcentaje de malos tratos en el alto Pirineo”.

Cáritas siempre ha estado ligada al trabajo por la erradicación del chabolismo en Jaca. En la actualidad hay 101 personas viviendo en el barrio de San Jorge, un número muy inferior a los más de 400 que llegaron a habitar en ese entorno chabolista, pero con el que no se conforman. Siguen “muy preocupados porque queda una dura misión, pero también esperanzados porque muchas personas han promocionado” y conseguido un empleo, sobre todo mujeres, explica Fernando Jordán.

Nuevo proyecto de reciclaje de ropa

En las últimas semanas se han colocado diez contenedores destinados al reciclaje de ropa. Forman parte de un proyecto que Cáritas Diocesana quiere implantar en Jacetania y Alto Gállego. Por el momento van a recoger esas prendas y el siguiente paso será reciclarlas creando algún puesto de trabajo y venderlas a través su marca de ropa “Moda-re”.

En Jaca hay cinco contenedores situados en la calle Pastores, Avenida Jacetania, calle Pirineo Aragonés, San Bernardo y Juan XXIII. En Sabiñánigo cada una de las tres parroquias ha colocado un contenedor en su entrada y hay otro en Sallent y un décimo en Escuer.

Cada año Cáritas presenta sus datos del año anterior en el entrono de la celebración del Corpus Cristi, donde sus parroquias redoblan esfuerzos en una nueva campaña de solidaridad.

El Obispo de la Diócesis, Julián Ruiz, presentaba esta campaña a los medios y valoraba la difícil situación de necesidad por la que pasa la sociedad.

Otro de los datos que destacan de la Memoria de 2017 son los 48.776 euros que han enviado a países en vías de desarrollo como Bolivia, países del llamado Cuerno de África, Perú o Haití.

El presupuesto gastado en 2017 ha ascendido a 230.440 euros, la gran mayoría (213.000) procedentes de donaciones y campañas de socios. Su capital humano suma 96 voluntarios y colaboradores ocasionales, además de cinco trabajadores.

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