SOCIEDAD

Cinco nuevas rutas turísticas ‘slowdriving’ en la provincia

Se trata de un producto turístico impulsado en 2018 que es pionero e innovador y ofrece itinerarios aptos para todo tipo de visitantes

Iglesias de Serrablo, Oros Bajo
La iglesia de Orós Bajo es uno de los ejemplos de iglesias del Serrablo, que conforman una de las rutas

Recorrer rutas por carreteras, principalmente secundarias, para descubrir lugares recónditos o escondidos, poco conocidos pero espectaculares, da mucho juego en tierras aragonesas. De hecho, esta modalidad de turismo ya conforma un producto denominado ‘Slowdriving’ Aragón que este 2019 estrena nueve nuevas rutas, cinco de las cuales se encuentran en la provincia de Huesca. La clave, el turista recorre las sorpresas a su ritmo y, así, puede disfrutar del paisaje y del patrimonio cultural con tranquilidad.

Las cinco nuevas rutas en el Alto Aragón se basan en distintas comarcas. La denominada ‘Senda de Ordesa’ permite combinar la conducción con el senderismo para perderse en las maravillas del Parque Nacional, y especialmente en sus pueblos como Añisclo, Aínsa, el Valle de Bujaruelo, Jánovas, Boltaña, entre muchos otros.

Cerca de Ordesa, el valle de Tena y el Alto Gállego tienen unas iglesias que son una verdadera joya de la arquitectura aragonesa. Son las ermitas del Serrablo. La ruta arranca en Lárrede, junto a Sabiñánigo y termina en Búbal, tras recorrer Biescas, Lanuza, Sallent de Gállego y, por supuesto, una visita obligada al Parque de la Cuniacha.

También un recorrido hacia lo salvaje, con la posibilidad de descubrir las cumbres más altas del Pirineo Aragonés y las aguas puras del ´Ésera’, la belleza del Isábena, el misterio de Obarra y la magia de Benasque. Es la ruta ‘Pirineo salvaje’.

Está lo salvaje y también lo inesperado. De ahí la ruta ‘Prepirineo insólito’, la historia escrita en los núcleos urbanos que componen este itinerario que recorre el Sobrarbe y La Ribargoza: Aínsa, Graus, Montañana medieval… y la historia natural escrita en la roca de parajes tan impresionantes como las pasarelas de Montfacó o la Muralla de Finestras.

Por último, la ruta del ‘Desierto y las Cartujas’ se basa en los Monegros, un destino ideal para observar la fauna y la flora esteparia, pero también para los amantes de la historia, las tradiciones, la gastronomía, la tranquilidad y la aventura. Enclaves como el Monasterio de Sijena, la Cartuja de las Fuentes, la Ruta Orwell en Alcubierre, los monolitos o torrollones de Piracés o la laguna de Sariñena, son imprescindibles para conocer este sorprendente territorio.

Comentarios