medio ambiente

Comienzan las obras para derivar las aguas de Bailín y reducir la aportación de lindano al río

Tienen un coste de más de 1,8 millones de euros y es la alternativa más viable para que las aguas contaminadas lleguen al cauce del Gállego

Instalaciones del vetedero de bailín
Vertedero de bailín

La Confederación Hidrográfica del Ebro, ha iniciado los trabajos para la derivación de las aguas del barranco de Bailín, en Sabiñánigo, con el objeto de minimizar el aporte de lindano al río Gállego. La actuación supone una inversión inicial de más de 1,8 millones de euros y está incluida en el convenio de colaboración suscrito por el Ministerio, el Organismo de Cuenca y la Comunidad autónoma de Aragón, en el que se definieron las actuaciones anuales del Plan Integral de Descontaminación del río Gállego.

Previamente, la Confederación realizó un estudio de las alternativas más viables para impedir que las aguas que puedan estar afectadas por lindano lleguen al cauce del río Gállego y sus conclusiones fueron la base para la redacción del proyecto cuya ejecución arranca ahora.

La derivación permitirá reducir el caudal de agua circulante por el cauce en momentos de precipitación importantes a fin de que la depuradora del barranco tenga capacidad para tratar todas las escorrentías de la zona afectada y disminuir además el riesgo de vertidos contaminantes al río Gállego. Para ello también se plantea modificar el actual dique en la zona baja del barranco para aumentar la capacidad de almacenamiento previo a la depuración.

Las obras incluyen la ejecución de una conducción principal que recogerá las aguas exentas de contaminación de la cuenca alta del barranco, una conducción secundaria que recogerá las aguas de una subcuenca lateral y dos cunetas de intercepción de escorrentías.

Las tierras sobrantes como consecuencia de la ejecución de las obras, serán depositas dentro de las instalaciones del vertedero de Bailín. Por un lado, se ha previsto la preparación de una zona dentro del vertedero existente de residuos no peligrosos, que sirva de vertedero final de las tierras sobrantes no contaminadas. Y por otro lado, en el caso de tierras procedentes de la obra que presentaran una determinada concentración de lindano, se dispondría de una zona protegida, de manera que estas tierras afectadas no podrían ser reutilizadas.

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