sucesos 

Detenidas ocho personas por estafas telefónicas 

Las primeras denuncias se realizaron desde Huesa y los detenidos son todos de Madrid

Centro de trabajo de la Guardia Civil
Centro de trabajo de la Guardia Civil

Agentes de la Guardia Civil de Huesca han detenido a ocho vecinos de la comunidad de Madrid como presuntos autores de cuatro estafas a través de una estafa telefónica conocida como "pishing telefónico." Con esta operación se ha descubierto, hasta el momento, una estafa de más de 60.000 euros en cuatro delitos. Esta operación arrancó tras dos denuncias interpuestas en Huesca. Todos los detenidos, tras pasar a disposición judicial en el Juzgado de Boltaña quedaron en libertad con cargos. 

Los detenidos y presuntos autores de la estafa son ocho personas, 5 mujeres y 3 hombres, de entre 20 y 40 años residentes en Madrid. 

La operación MOVIBOL, se inició tras recibirse en la Guardia Civil de Huesca dos denuncias sobre sendas estafas, en las mismas las víctimas manifestaban que habían recibido llamadas telefónicas en las que una persona se identificaba como comercial de una compañía de telefonía móvil y les ofrecía unas condiciones de contrato telefónico inmejorables a las que acompañaban con el regalo de un terminal móvil, del cual supuestamente sólo debían abonar los costes de envío.

MODUS OPERANDI

Las víctimas recibían una llamada telefónica de lo que supuestamente era una compañía de telefonía móvil conocida, a lo largo de la conversación conseguían ganarse la confianza de sus víctimas, momento que aprovechaban para pedirle sus datos personales y bancarios. Estas técnicas son conocidas como “phishing telefónico”, que junto con las habilidades sociales de los estafadores para sonsacar toda la información posible (“ingeniería social”), conseguían engañar a las víctimas.

Una vez obtenidos datos bancarios y personales de los estafados, el grupo criminal los utilizaba para dar de alta aplicaciones de envío de dinero entre particulares de forma telemática, con la finalidad de extraer de la cuenta bancaria de la víctima el máximo dinero posible, y enviándolo a otras cuentas “bancarias intermedias”, para sacar finalmente sacar el dinero en efectivo.

El grupo criminal utilizaba a personas residentes en España con grandes necesidades económicas y sociales, aprovechando que tuvieran una cuenta bancaria para la realización de la transferencia “intermedia”, a modo de “mulas”. Estas “mulas”, eran captadas por otro miembro del grupo criminal residente en España pero la mayor parte del dinero acababa en Perú.

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