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Ecologistas en Acción presenta alegaciones a la planta de Sal de Monzón

Denuncian que la instalación está demasiado cerca del casco urbano y que deben ser las administraciones las que ejerzan la ordenación del territorio 

Ecologistas en Acción presenta alegaciones a la planta de Sal de Monzón
Ecologistas en Acción presenta alegaciones a la planta de Sal de Monzón

En las alegaciones presentadas ante el Departamento de Industria, Ecologistas en Acción expone que la instalación de una planta de sal en Monzón, a menos de 300m. de la zona urbana, supone una alteración del ordenamiento territorial. Ello permitiría la instalación de un proceso industrial fuera de los polígonos construidos a tal efecto, ya que se trata de una actividad no solo extractiva, sino también industrial, al realizarse un proceso mediante un reactor, que tiene como misión la precipitación química y sedimentación de las sales solubles.

Según añade la organización, en el estudio de impacto ambiental presentado por el promotor no se recogen alternativas de emplazamiento de esta planta, que va a ocupar 10 hectáreas con 6 balsas y la planta de procesado. Asimismo consideran que, aunque en el estudio presentado se indique que los riesgos de hundimientos del terreno (subsidencia) que se pudieran provocar al crear una cavidad subterránea para extraer la sal mediante dilución son mínimos, existe un cierto riesgo, pues se pretende explotar, en una primera fase cinco cavidades en el área en los próximos 30 años, cavidades a más de 1400 m. de profundidad, de entre 70 y 100 m. de ancho por 200 de profundidad, que según el proyecto estarían separadas entre sí un mínimo de 240 m. Además, se prevé una producción de 70.000t/año, por lo que el tráfico de camiones, próximo al casco urbano, supondrá la generación de gases contaminantes y ruido.

La veta de sal gema, procedente de los depósitos del antiguo mar que cubrió la zona, sin duda se extienden por una superficie considerable. De hecho, el permiso de investigación se extiende por más de 1300 ha. de los términos municipales de Monzón y La Almunia de San Juan, motivo por el que parece razonable buscar otros emplazamientos menos impactantes, donde se aleje el riesgo de poblaciones y con un impacto visual y paisajístico menos evidente.

De igual forma, Ecologistas en Acción denuncia que no se han realizado estudios de presencia de acuíferos en la zona, que pudieran ser contaminados con sal durante la explotación. En ese sentido, recuerdan que durante la construcción de la autovía se puso de manifiesto la existencia de cursos de agua en el fondo del valle de Campián que quedaron contenidos por el trazado lineal y que precisaron de obras auxiliares para su evacuación. Dichos cursos pueden aflorar en la parcela de la mina y ser contaminados por la actividad. También indican que es necesario aclarar el destino final de los residuos que se generarían y la peligrosidad de los mismos.

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