hosteleria

El futuro incierto de la hostelería del Pirineo en invierno

Muchos establecimientos que mantienen abiertas sus terrazas creen que la meteorología no les permitirá rentabilizar el negocio

terrazas en Jaca el uno de noviembre
terrazas en Jaca el uno de noviembre

Los bares y restaurantes sin posibilidad de terraza han cerrado sus puertas y quienes pueden sacar mesas a la calle no tienen una perspectiva halagüeña. Es la reflexión de Josan Piedrafita, vocal de hostelería de la asociación Acomseja de Jaca, que duda de la rentabilidad de su negocio y no ve buenas perspectivas de cara a Navidad. “Por ahora estoy probando, y este fin de semana hay previsión de buen tiempo, pero no creo que cuando llegue el frio pueda seguir abierto”, explica.

“El teléfono no suena, no tenemos reservas, y de momento estamos adaptándonos a las nuevas normativas. Eso, los que podemos hacerlo, pero tampoco le vemos mucho futuro. Cuando llegue el invierno, va a ser muy difícil que la gente se quiera parar a comer en una terraza. Lo ideal sería que en diciembre cambiase la cosa, pero hay que ser realistas y no creo que tengamos solución en navidades. Soy pesimista y creo que esto va para largo.”

La normativa establece que las terrazas pueden tener dos paredes como máximo. La solución de los calefactores no le convence. “Si hace viento, se apagan y no son condiciones para tener a los clientes cuando haga más frio”, asegura Josan Piedrafita, que es propietario de un restaurante en la avenida Primer Viernes de Mayo de Jaca.

Ante este panorama, este hostelero anima a no caer en la desesperación “porque no está en nuestras manos”, dice. Algunos establecimientos han cambiado su negocio y se han adaptado a los cafés y las comidas a domicilio. Otros, siguen valorando su rentabilidad trabajando en la terraza.

Comentarios