CIENCIA

En dos o tres décadas podrían desaparecer los glaciares del Pirineo

En las últimas décadas se ha acelerado el retroceso de los glaciares y solo queda un 10%  de los que había hace 150 años

Así van desapareciendo los glaciares del Pirineo
Glaciar Aneto

Juan Ignacio López Moreno, investigador del CSIC, ha dirigido el curso impartido en la Residencia Universitaria de Jaca sobre los glaciares como indicadores del cambio climático. Tanto el curso, como las investigaciones giran en torno a los glaciares y las diferentes formas de analizar su estado, además de resaltar su importancia, las repercusiones de que estén desapareciendo o los procesos que suceden a su deshielo.

Hace 150 años había 2000 hectáreas de hielo en forma de glaciares en el Pirineo. En la actualidad, quedan aproximadamente 240 hectáreas en 19 pequeños glaciares. Los más grandes y conocidos son el glaciar del Aneto, el de la cara norte de Monteperdido y el glaciar de Ossoue en el pico el Vignemale, ubicado en la vertiente francesa.

Los glaciares no son el único objeto de estudio en investigaciones sobre el cambio climático, pero son una fuente indudable de los cambios que ha experimentado el medio ambiente durante las últimas décadas. Las dos únicas razones de la progresiva ausencia de los glaciares en el Pirineo son: o porque se acumula menos nieve durante el invierno, por la escasez de precipitaciones en forma de nieve, o por un deshielo excesivo en verano, debido al aumento de las temperaturas. La cantidad de agua que precipita en el Pirineo no ha variado de forma sustancial, en cambio las temperaturas si han aumentado, y por lo tanto estamos ante una prueba objetiva del cambio climático, según afirma Juan Ignacio López.

En España, a pesar de no haber muchos glaciares sí que hay investigadores expertos en el tema que registran el retroceso mediante diversas técnicas como el Georadar, el escaneo láser, el uso de drones o a través de satélites. A estos recursos tecnológicos hay que añadir los registros fotográficos e incluso artísticos, como cuadros y dibujos, que también demuestran el cambio en el paisaje pirenaico.

Los estudios a los glaciares van más allá del cambio climático, ya que son grandes conservadores del pasado, pueden llegar a albergar entre sus entrañas mucha información, por ejemplo vírica, que permite conocer mejor la vida microscópica de otras épocas.

El retroceso de los glaciares ha sido progresivo aunque con diferentes etapas de más o menos intensidad. Entre 2000 y 2010 hubo unas pérdidas muy importantes y, a día de hoy, los comportamientos de los glaciares son algo distintos: algunos glaciares están acelerando su desaparición debido a su exposición a la radiación solar y hay otros que se han reducido tanto que están resguardados en zonas de sombra, ralentizando su deshielo.

En cuanto al futuro, se cree que en las próximas dos o tres décadas los glaciales del Pirineo podrían desaparecer, y quedarán masas de hielo muy residuales en zonas muy protegidas de la radiación solar. Juan Ignacio López tiene claro que, si la situación evoluciona como hasta ahora, los glaciales tal y como los conocemos, masas de hielo visibles con movimiento, se perderán en dos o tres décadas.

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