YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO

La cueva de Coro Trasito ya albergaba actividad ganadera y agrícola hace 7.000 años

Hasta ahora, la agricultura plenamente desarrollada y la ganadería diversificada databan de menos de 5.000 años de antigüedad

Arqueóloga Coro Trasito
Una arqueóloga trabaja en el yacimiento de la cueva Coro Trasito, en Sobrarbe.

Varios silos o estructuras de almacenaje, una hacha pequeña, un molino de mano, además de semillas y restos óseos de personas y animales son algunos de los elementos hallados en la excavación de tres semanas de duración que, por sexto año consecutivo, se ha realizado en la Cueva de CoroTrasito, cerca de Tella, en el Geoparque Mundial Unesco “Sobrarbe-Pirineos”. Una de las peculiaridades de la excavación en esta cueva es su altitud, a 1.585 metros, una de las de mayor altura en la que se investiga en nuestro país.

En estos trabajos, además del grupo de arqueólogos, en su mayoría procedentes de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), han participado un año más seis voluntarios agraciados en el sorteo que, anualmente, se hace entre todos los inscritos que optan a participar en el programa ‘Excava con el Geoparque de Sobrarbe’.

A la espera de que los restos encontrados en las catas sean analizados en laboratorios, no se conocerán los resultados de la excavación de este año. Hasta el momento sí que se puede afirmar que todos los indicios apuntan a que la Cueva de Coro Trasito, hace más de 7.000 años, contó con un asentamiento de población bastante estable, en buena medida debido a una climatología favorable para morar allí, a más de 1.500 metros de altitud, algo que era más frecuente en el llano, según indica el científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director del Grupo de Arqueología de las Dinámicas Sociales de la Institución Milà i Fontanals, Ignacio Clemente.

Se tiene constancia que en este abrigo hubo una interesante actividad pastoril y agrícola. Así lo demuestra, por ejemplo, el ADN de un buey de hace 7.200 años, un animal domesticado llegado de Próximo Oriente o la variedad de semillas encontradas –diecisiete-, de espelta, trigo, ordio y guisantes entre las especies de cultivo, o de mora, frambuesa y avellanas entre la fruta silvestre.
Tanto Ignacio Clemente como sus compañeros Ermengol Gassiot, profesor de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Javier Rey, Facultativo Superior-Arqueólogo del Gobierno de Aragón, no esperaban encontrar prácticas agrícolas tan antiguas en esta cueva. En este espacio, incluso consumieron tortugas.

Ermengol Gassiot explica que en la Cueva de Coro Trasito, hace 7.300 años se formó una cueva redil, muy habitual en el Arco Mediterráneo. Se creía que en espacios montanos como éste no se habrían consolidado prácticas agrícolas hasta hace menos de 5.000 años y, sin embargo, tenemos constancia de que, mucho antes, existía una agricultura plenamente desarrollada y un ganado muy diversificado. Para él, como para otros muchos arqueólogos, la adopción de prácticas agrícolas y ganaderas han supuesto uno de los cambios más importantes en la evolución de millones de años de la humanidad; gracias a ellas se sigue sustentando el hombre.

ERMENGOL GASSIOT 

Ermengol Gassiot Coro Trasito
Ermengol Gassiot y alumnos, en la cueva Coro Trasito.

La acción del programa Excava en el Geoparque se enmarca en el proyecto de Estudio y difusión del pastoralismo en el bien Pirineos-Monte Perdido III, el mejor valorado este año a nivel nacional entre las 60 propuestas admitidas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

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