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La Guardia Civil detiene a tres personas por delito continuado de estafa y amenazas

El estafado sufrió chantaje durante 8 años y le estafaron 17.000 euros 

La cabecilla de la trama vivía en Salamanca
La cabecilla de la trama vivía en Salamanca

La Guardia Civil de Huesca, en el marco de la operación “Mendax”, ha logrado localizar y detener en Salamanca y Ávila a tres personas como supuestos autores de un delito continuado de estafa y amenazas. La persona que lideraba la trama, una mujer de 43 años, había contactado con la víctima a través de una red social de contactos. La investigación se inició a raíz de una denuncia interpuesta en la Comarca de los Monegros, en la que un hombre manifestaba haber sufrido una estafa de al menos unos 17.000 euros y estar recibiendo amenazas para continuar con la misma.

Por estos hechos se procedió a la detención de un varón de 44 años vecino de Salamanca, un varón de 42 años vecino de Ávila, ambos como cooperadores necesarios y una mujer de 43 años, supuesta cabecilla de la trama, a todos ellos se les imputa un delito continuado de estafa y amenazas.

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Modus Operandi

La víctima había contactado hace al menos 8 años por medio de una red social con una mujer que tenía creado un perfil con fotografías pertenecientes a otra mujer. Tras concertar una cita en la que supuestamente la mujer se trasladaba hasta Huesca, le solicitó dinero para el viaje y llevar a cabo el encuentro. Posteriormente, y sin haberse producido dicho encuentro, le hizo creer a la víctima que había sufrido un accidente de circulación y que no tenía dinero para regresar a su domicilio, iniciándose en ese momento la transferencia de dinero a la mujer para hacerse cargo de los gastos ocasionados.

La mujer continuó presionando a su víctima haciéndole responsable de las supuestas secuelas que había sufrido a consecuencia del accidente y haciéndole creer que además tenía diversas enfermedades de gravedad y no podía costear los tratamientos. Aprovechándose de la buena fe de su víctima, fue recibiendo giros postales y transferencias que eran cobrados tanto por la autora principal de la estafa como por su anterior pareja como por la pareja con la que convivía en la actualidad.

En los últimos tres años se han podido acreditar transferencias por 17000 euros. Al negarse la víctima a seguir enviando dinero, la mujer le amenazaba con personarse sus familiares en el domicilio de la víctima y también le amedrentaba diciéndole que había contactado con abogados y que entraría en prisión por las secuelas que supuestamente sufría la mujer por culpa de la víctima, así como con suicidarse.

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