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Las dudas sobre posibles restricciones a la BTT en Oroel provocan un aluvión de alegaciones

El Ayuntamiento asegura que "nunca se ha planteado una prohibición general", pero que hay que primar el medio ambiente

BTT en la zona de Oroel. Foto del Club BTTAVA
BTT en la zona de Oroel. Foto del Club BTTAVA

El Ayuntamiento de Jaca ha recibido cientos de alegaciones y cartas pidiendo que no se restrinja el uso de los senderos que transcurren por el espacio protegido de Oroel. Se trata de una campaña auspiciada por el Club BTTAVA de amigos de la bicicleta de montaña y cuyos componentes usan estos senderos. La polémica surge del nuevo Plan de Protección del Paisaje Protegido de San Juan de la Peña y Peña Oroel realizado por el Gobierno de Aragón, que, a juzgar por las dudas, no deja claros los límites y ante la duda han decidido alzar la voz.

Ese plan establece como permitido el uso de la bicicleta “por pistas cerradas al tráfico y senderos”, y habla de prohibición en el caso de “campo a través, atajos, trochas y senderos señalizados a tal efecto”.

Ante el aluvión de alegaciones el concejal de deporte del Ayuntamiento, Enrique Muñoz, cree que ha habido un malentendido porque “nadie pretende prohibir el uso de la bicicleta en esa zona a nivel general”, y respecto a las posibles restricciones al “campo a través” Muñoz asegura que “no queremos cerrar la puerta a la modalidad DH de descenso, pero asegurándonos que se puede compaginar sin producir un deterioro de este monte emblemático para Jaca.” Muñoz añade que fue el propio ayuntamiento quien avisó al club de que existía un nuevo plan que podía cambiar los usos.

El Club BTTAVA quiere tener constancia de que podrán seguir practicando con su bicicleta de montaña modalidades de descenso como el enduro, donde “la gracia es usar senderos”, explica Pedro Marco, uno de sus miembros. También alegan que puede suponer un atractivo turístico y que el propio Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón han apostado por el deporte y el desarrollo de la BTT. Por todo ello creen que “no existen argumentos reales como para llegar a una prohibición de ese uso, aunque entendemos que se regule su práctica para evitar impactos medioambientales negativos, o mejorar convivencia con otros usuarios de los senderos. “

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