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Las familias con niños serán las primeras en salir del barrio chabolista de San Jorge en Jaca

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Vista aérea del barrio de San Jorge de Jaca, el único núcleo chabolista de la ciudad.

El Plan de Erradicación del Chabolismo que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Jaca a través de la Fundación Thomas de Sabba (compuesta por Cáritas, la Asociación Gitana Mistós y el propio Ayuntamiento) se ha puesto un plazo de “cinco o seis años”, explicaba el alcalde, para que desaparezca ese núcleo chabolista y sus 97 habitantes se trasladen a pisos de alquiler social. El orden de los traslados atiende a varios criterios. En primer lugar saldrán las familias con niños o personas discapacitadas. También van a comenzar con las familias que no se oponen, y es que hay personas que siguen sin están de acuerdo con esta medida. Mari Sol Jiménez, mediadora en este Plan y miembro de la Asociación de Mujeres Gitanas Romis de Sonakay, explica que muchos tienen miedo a lo desconocido y a no poder pagar. A pesar de ello, explica que el Ayuntamiento no les va a dejar de apoyar y que tienen que entender que el barrio va a desaparecer.

Las contexto de habitabilidad es muy precario. Familias enteras conviven en construcciones chabolistas y caminos sin asfaltar. Las condiciones de salubridad no son adecuadas, explica la concejal Susana Lacasa, que también entiende que este barrio se creó como una solución temporal y lleva ya más de 50 años, “un tiempo demasiado largo”, concluye.
Respecto a los deberes que deberán cumplir los inquilinos de las viviendas, Lacasa habla de un alquiler mínimo de 20 euros, cantidad resultante de dividir el IBI por doce meses. De esta forma, añade, a la Fundación no le costará dinero mantener esas casas. El alquiler dependerá de los ingresos que tenga registrados cada familia. Como máximo, el alquiler podrá ascender a 150 euros, la cantidad estipulada en los alquileres sociales. Además de esa renta mensual los inquilinos estarán obligados a abonar los gastos y las tasas municipales, explicaba la concejal Susana Lacasa. Si se observa que la familia tiene ingresos suficientes y no cumple con estos pagos, se procedería al desahucio, algo que ya se ha realizado en alguna ocasión, explica.

Con todo ello, y con el trabajo que realizan las mediadoras y los técnicos municipales y comarcales, el barrio de San Jorge desaparecería en cinco años y sus propietarios deberían integrarse en una comunidad de vecinos en diferentes puntos de la ciudad.

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