SOCIEDAD 

Las Hijas de la Caridad dejan de prestar asistencia en la Casa Amparo de Barbastro

La congregación finaliza su labor asistencial que comenzó hace 152 años, en 1867

Ángel Pérez y Fernando Torres
Ángel Pérez y Fernando Torres han dado a conocer la decisión de la Hijas de la Caridad.

La Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente Paúl ha comunicado al obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, que dejan de prestar asistencia en el Casa Amparo de Barbastro, tras 152 años de servicio. La Casa Amparo de Barbastro continuará su labor asistencial tal y como ha desarrollado hasta ahora, a través de la gestión del patronato que cuenta con 52 trabajadores que cuidan a 88 personas mayores. De las cuatro religiosas que residían en la Casa Amparo, tres se jubilan y otra desarrollará tareas en centros de la compañía.

La Visitadora Provincial de la congregación, Sor Juana María Belzunegui, explica al prelado en una carta que “las Hermanas no pueden seguir colaborando por la edad y sus limitaciones, excepto la Hermana sirviente , que se la necesita para que continúe prestando el servicio en otro lugar. Continúa nuestra labor y presencia en la Comunidad del Colegio San Vicente de Paúl, prestando un gran apoyo educativo a niños, adolescentes y a las necesidades que surgen”.

Sor Juana María agradece todas “las atenciones y cuidados que les han dispensado en estos años de estancia en Barbastro”, al mismo que destaca que “nos queda la satisfacción en esta despedida que el personal del centro va a seguir atendiendo a los ancianos con profesionalidad, humanidad y religiosidad”.

El obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón Ángel Pérez y el alcalde de Barbastro Fernando Torres consideran que es una “triste noticia” puesto que han desarrollado una importante labor durante todos estos años. Pérez y Torres, que agradecen sinceramente el trabajo realizado, destacan que la Compañía de las Hijas de la Caridad continuará en Barbastro en el Colegio San Vicente de Paúl.


En 1867 llegan las Hijas de la Caridad a la Casa Amparo de Barbastro para cuidar a los asilados. En la actualidad, cuatro religiosas residían en la Casa Amparo que regenta un patronato que asiste a 88 personas mayores con 52 trabajadores. El patronato está formado por representantes del obispado de Barbastro-Monzón y el Ayuntamiento de la ciudad del Vero. Tres de las religiosas se jubilan y la cuarta desarrollará otras tareas en otro centro de la compañía. La Hijas de la Caridad continúan en Barbastro dirigiendo el Colegio San Vicente de Paúl, dedicado a impartir enseñanzas de infantil, primera y ESO.

Casa Amparo
Edificio de la Casa Amparo de Barbastro.

CASA AMPARO ~ APUNTES HISTÓRICOS

En febrero de 1767 Barbastro hace llegar al rey Carlos III, un escrito redactado por el Corregidor don Vicente Corral, que cuenta con el consenso del Obispo don Felipe Antonio Peral, en el que se solicita para hacer frente a las necesidades de un Hospicio o Casa de Misericordia.

En mayo de 1767 se envía un nuevo escrito del señor Obispo, en el que avala las gestiones del señor Corregidor, entre las que se encuentran la tramitación de las ordenanzas.  En él se solicita autorización el inicio de las obras, aportando su dotación económica…

El 09 de septiembre de 1769 llega al Obispado una carta del Real Consejo, autorización para la compra, la fábrica y la puesta en marcha “cuanto antes” de la benéfica obra.

El 20 de agosto de 1770 con sello real y firma de los representantes civiles y eclesiásticos de la ciudad queda lista la compra de terrenos para el Hospicio o Casa de Misericordia.

El 22 de diciembre de 1772 muere el don Felipe Antonio Perales, habiendo puesto a favor del Hospicio sus bienes y parte de los de la diócesis.  Su sucesor don Juan Manuel Cornel Larriba impulso la fábrica de la Casa de la Misericordia, costeándola en gran parte y recibió de la Santa Sede, en abril de 1778 el reconocimiento y bendición para la obra del Hospicio. 

En 1781 se anunció a su Alteza Real la inminente recogida de los pobres, apertura que se produjo en el mes de septiembre.

En 1815 tras el paso de los franceses el edificio se encuentra en ruinas; el Obispo Abad y Lasierra con la ayuda de don Joaquín Palacín acomete la reparación del edificio.

En 1856 el Hospicio languidecía, emergiendo en estas fechas don Pablo Sahún Palacín, que con sus bienes volvía a refundar el asilo.

En el reglamento de la Casa Amparo figura que Pablo Sahún Palacín, benefactor barbastrense, en 1855, a raíz de una epidemia de cólera en Barbastro, quiso legar a la ciudad un asilo. Continuaron con la labor y donaciones su hijo Gregorio Sahún y sus nietos Manuel y José María Sahún.

En 1867 entran las hermanas de la caridad. El 30 de mayo de 1867 se otorga escritura del convenio entre el Ayuntamiento y la Congregación de Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl para cuidar los asilados en aquella época. Desde el 23 de agosto de 1874 se rigió por el reglamento del protectorado de beneficencia aprobado por el Ayuntamiento en esta fecha.

El Ayuntamiento viene trabajando desde el 18 de diciembre de 1900. En pleno de 29/12 acordó dirigir una instancia al señor ministro de la Gobernación solicitando la autorización e inscripción como persona jurídica del Patronato de la Casa Amparo.

El 14 de febrero de 1905, El Ministerio de Gobernación da el visto bueno al Patronato y nombra como patronos de la obra pía al señor Obispo de la Diócesis, al Deán, al alcalde, al presidente de la Comisión de Gobernación del Municipio de Barbastro, a Francisco Falceto, a Manuel Gómez y a Mariano Naval.


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