JACETANIA

Llega Carlos Núñez al Festival Internacional en el Camino de Santiago

El artista tiene dos conciertos programados - viernes y sábado-, con entradas prácticamente agotadas

Carlos Núñez
Carlos Núñez actuará con flautas y gaitas medievales

Llega uno de los platos fuertes del Festival Internacional en el Camino de Santiago. Este viernes, en el monasterio de Siresa, actúa una de las grandes figuras internacionales de la música celta, Carlos Núñez. Lo hace en un formato diferente y para reinterpretar la música medieval de la que ha bebido desde sus inicios. El sábado vuelve a actuar, en este caso junto a Jordi Savall, en el Palacio de Congresos de Jaca en un concierto de “Diálogos célticos” para el que este jueves había 499 entradas vendidas. En ese momento quedaban tan sólo 25 libres. En Siresa las invitaciones están agotadas desde hace semanas.

El éxito en la carrera de Carlos Núñez –con más de un millón de discos vendidos– ha sido tan extraordinario para un instrumentista que seguramente ha eclipsa¬do su formación académica como flautista de pico. Sin embargo, su visión de las mú¬sicas celtas como músicas históricas ha he¬cho relativamente frecuentes sus conciertos y grabaciones con grandes de la música an¬tigua como Jordi Savall, Andrew Lawrence King, Michala Petri o The Musicians of the Globe, así como sus conciertos sinfónicos en «templos» de la música clásica como el Musi¬kverein de Viena o el Boston Symphony Hall.

En 2016 Carlos Núñez dirigió un concierto muy especial en la Catedral de Santiago en el que hizo sonar, juntos por primera vez, todos los instrumentos representados en el Pórtico de la Gloria, esculpidos por el maestro Mateo en el siglo XII. La exitosa ex¬periencia se repitió en 2017 con Jordi Savall y Hespèrion XXI, entre otros invitados. Esta experiencia ha sido reveladora para Carlos, que ha podido constatar la profunda cone¬xión de estos instrumentos medievales con la tradición, que se ha convertido en la clave para volver a darles vida. Esta «nueva visión» que incorpora la cultura de la oralidad, en realidad ya la había vivido desde niño junto a su maestro Antón Corral, leyenda viva de la gaita y la zanfona, y al mismo tiempo el primero en España en reproducir el organis¬trum que preside el pórtico compostelano. Al contrario que en el Barroco, en que hay muchos tratados de época sobre la interpre¬tación, todos los grandes intérpretes de la música medieval han tenido que beber de la música de tradición oral, como fuente de ins¬piración. Esto es especialmente visible en la interpretación de las Cantigas, que son todo un canon de la música medieval, como pue¬den ser las Cuatro Estaciones de Vivaldi para el Barroco. Aunque por los cancioneiros co¬nocemos unos 2000 textos de cantigas gallego-portuguesas profanas, apenas se conserva la música de una docena de ellas. Afortunadamente sí ha llegado a nosotros la de las más de 400 Cantigas de Santa María, algunas de cuyas melodías serían aplicables a las letras profanas, como era práctica ha-bitual en la Edad Media. Aún lo es la música tradicional en que variantes de la misma me-lodía se aplican a diferentes letras o pueden ser interpretadas indistintamente como bala-das vocales o como danzas instrumentales, incluso con ritmos totalmente diferentes.

La forma de interpretar las Cantigas ha he¬cho correr ríos de tinta a lo largo de los años. Desde quien ha llegado a decir que eran ex¬clusivamente vocales –a pesar de sus famo¬sas miniaturas llenas de instrumentistas–, o incluso que eran un códice real de lujo y que no se interpretaban, hasta quien ha buscado el origen de sus melodías en el gregoriano, en los trovadores y trouvères franceses, en los minnesänger alemanes... Se han hecho muchísimas versiones desde la perspectiva andalusí.

Carlos Núñez llegó a grabar música gallega con músicos sufís que conservan ese estilo en Tánger y, además de que se sienten he¬rederos de la música medieval peninsular, la naturalidad del encuentro musical demostró unas conexiones innegables. Sin embargo, no pocos estudiosos apuntan a que quizá se haya exagerado un poco en esa búsqueda de exotismo, cuando en realidad, entre los numerosos músicos que aparecen en las mi-niaturas solo aparece uno de tez morena y con turbante tocando el oud. El resto tañen, en su mayoría, instrumentos que se han man¬tenido hasta hoy en la tradición peninsular, ta¬les como gaitas, flautas, rabeles, dulzainas, etc. Y es que probablemente existan tantos argumentos para defender el andalusí como modelo de ensemble para interpretar las Can-tigas, como para hacerlo bajo el prisma de las tradiciones de los instrumentos que exis-tirían en cualquier corte medieval europea, incluidas las gaélicas, que en el fondo son básicamente los de un grupo celta actual con sus flautas, gaitas, fiddles/fídulas, guitarras étnicas o arpas. El propio Savall decía que no podría haber grabado su reciente disco de cantigas medievales y tradicionales gallegas sin haber pasado antes por el aprendizaje del estilo del fiddle irlandés para sus discos cel¬tas. Se sabe que los ministriles, intérpretes de instrumentos sobre todo de viento, fueron los herederos de los trovadores, como se sabe que en Escocia la gaita heredó el papel del bardo y su arpa o su lira.

Hay quien sostiene que las canciones trova¬dorescas son la principal fuente de conoci-miento de la música instrumental medieval de la que apenas se han conservado partituras.
Incluso hay quien llama a las Cantigas «el pri¬mer cancionero de música de danza instru-mental de tradición oral». Por este camino lle¬ga la propuesta que Carlos Núñez nos hace en este programa dedicado íntegramente a las Cantigas y otras músicas de su época con reproducciones de instrumentos medie¬vales, construidos e interpretados desde la sabiduría de la música tradicional. Sonarán las flautas y gaitas medievales de Carlos Núñez, instrumentos de percusión con Xurxo Núñez, la fídula y el laúd de Pancho Álvarez y también la voz de Esteban Bolado. Wolodymyr Smishkewych llega con la zanfona, el organistrum y su voz.

Comentarios