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Los canales de comunicaciones tecnológicas tienen que servir para asentar población

"La banda ancha y la posibilidad de conexión a las tecnologías suponen hoy para el medio rural lo que la infraestructuras hidráulicas y los canales para el regadío fueron en el siglo pasado". Con este ejemplo, Miguel Gracia ha mostrado su convencimiento de que hay opciones de futuro para la provincia de Huesca, un futuro que a su juicio "pasa por ofrecer posibilidades de vivir en el medio rural a través de elementos que supongan igualdad de oportunidades para los ciudadanos de los pueblos con respecto a los de las urbes".

Para el Presidente de la Diputación Provincial de Huesca, "si en el siglo pasado, con menos recursos y con instituciones mucho más débiles, fuimos capaces de frenar el abandono de una parte del territorio y ofrecer posibilidades a las clases sociales menos favorecidas, hoy, el Gobierno central con más recursos, tecnologías y conocimientos, no tiene excusas para negar las demandas que se exigen desde el medio rural”.

“Las tecnologías de la comunicación no deben suponer una mayor distancia entre lo rural y lo urbano, sino que han de ser la oportunidad para reducir la brecha tecnológica y que empresas, autónomos, ayuntamientos y los propios hogares, tengan acceso rápido y ágil a Internet". En este sentido, la Diputación de Huesca, con una parte de fondos europeos del Gobierno de Aragón, está desarrollando el proyecto para que la banda ancha llegue a más de 300 localidades de la provincia.

Estas declaraciones las ha realizado en el contexto conmemorativo de la celebración de la festividad de San Isidro, patrón de los agricultores, y que se desarrolla en prácticamente toda la provincia de Huesca con diversos actos. Uno de ellos ha sido la romería a la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes adonde han llegado más de 250 personas que partían esta mañana desde diferentes localidades del entorno de este monumento, principalmente de Lanaja y La Cartuja de Monegros siempre con un vínculo muy estrecho generación tras generación y que es parte fundamental de la historia de este pueblo de colonización que cumple 50 años.

En este monasterio aparece centrado el último capítulo de la publicación 'La Cartuja de Monegros, echando raíces', cuya presentación ha tenido lugar a sus puertas y que forma parte de las iniciativas impulsadas por sus propios vecinos con el fin de celebrar el aniversario de este pueblo de colonización que fue creado en el año 1968 y que estaba destinado a ser uno de los mayores de la zona del Ebro. El Presidente de la Diputación Provincial de Huesca ha querido hacer visible “el esfuerzo que supuso para los colonos adaptarse a una situación compleja donde todo estaba por hacer y supieron, con acierto, repoblar zonas desérticas y abanderar una de las mayores transformaciones con nuevos paisajes con los regadíos, nuevas economías...”.

Junto a Miguel Gracia ha estado la Vicepresidenta Elisa Sancho, los alcaldes de Sariñena y Lanaja, Francisco Villellas y Gerardo Castillo, la alcaldesa pedánea de La Cartuja, Tere Mur, y la presidenta y vicepresidenta de la Asociación del 50 aniversario, Natalia Pérez y Ana Cristina Gascón, quienes hablaban de emocionadas de “poder contar la historia de nuestro pueblo” en este volumen donde “para los mayores estará el recuerdo de sus vivencias y los jóvenes podrán conocer lo duro que fueron los principios”. Al igual que el libro, para quienes forman parte de esta Asociación “el pueblo donde vivimos es resultado de un trabajo que no puede ser más que colectivo, sumando el esfuerzo de todos para sacar adelante proyectos como el grupo de teatro, las fiestas patronales, la matacía popular, las jornadas navideñas o los cursos de la Asociación de Mujeres”. También enumeraban hoy todas las instalaciones que se han ido creando hasta el día de hoy como el bar, la tienda, el consultorio médico, la farmacia, las piscinas y otros espacios deportivos, además de mantener abierta la escuela con niños hasta 6º curso.

Sus autoras, la periodista Patricia Puértolas y la investigadora Gemma Grau, han reunido en las páginas de este libro alrededor de 80 testimonios, en su mayoría de colonos de primera y segunda generación que llegaron con el mismo anhelo de “echar raíces y prosperar”, ha dicho Patricia, para quien “los actuales habitantes de los pueblos de colonización son dignos herederos del espíritu de lucha y superación de sus predecesores”. Como un gran álbum familiar, va de las imágenes en blanco y negro de las familias de La Cartuja y de otros archivos públicos a la actividad del pueblo a día de hoy captada por el fotógrafo Pablo Otín.

Ante las caras de emoción de los vecinos, Gemma ha dicho que es un regalo el haber podido dar forma a este trabajo, “que te abran literalmente las puertas de sus hogares y las cajas de fotos y te cuenten cómo sacaron adelante a sus familias”. Por eso, invita a abrirlo rodeado de familia y descubrir historias e imágenes que “también están pensado para que nuevos historiadores e investigadores sigan interesándose por el fenómeno de la colonización”. Con la misma estética que el urbanismo y arquitectura de los años 50, se ha contado con otros testimonios clave, los de aquellos que trabajaron como funcionarios del Instituto Nacional de la Colonización o los primeros maestros, “unos y otros son protagonistas del movimiento migratorio más importante del siglo XX en España”, como hoy han calificado.

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