TRADICIONES 

Los nabateros de Sobrarbe tendrán que esperar a 2021 para descender por el río Cinca

La edición número 36 se cancela por coherencia y responsabilidad ante la actual situación por la pandemia de la covid-19

Nabatas
La Asociación de Nabateros de Sobrarbe no celebrará este domingo el descenso por el río Cinca. 

La Asociación de Nabateros de Sobrarbe no realizará este año el tradicional descenso por el río Cinca y las jornadas nabateras debido a la pandemia del coronavirus. Un año más, y con este ya hubieran sido treinta y seis, las nabatas deberían surcar este domingo las frías y bravas aguas del río Cinca pero no se realizará el descenso.

El presidente de la Asociación de Nabateros de Sobrarbe Félix Buil explica que han decidido suspender este año el descenso por coherencia y responsabilidad ante la pandemia de la covid-19.

Los nabateros de Sobrarbe tenían previsto homenajear a Mariano Pallaruelo, uno de los últimos nabateros sobrarbenses de profesión y maestro del oficio, que fallecía recientemente. En 1983, Mariano Pallaruelo junto a sus dos hermanos y un elenco de nabateros de oficio se convirtieron en auténticos maestros, sin pupitre ni pizarra, y desde ese instante y año tras año trasmitieron sus conocimientos del oficio y sus experiencias vividas a las nuevas generaciones. El 23 de abril de 2016 se realizó en el Museo Pinzana de Monzón a orillas del río Cinca un sencillo y emotivo acto de homenaje a este ilustre nabatero.

Nabata
Nabata. 

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.
La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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