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Los navateros de la Val d'Echo, preparados para el descenso del Aragón-Subordán

La localidad de Hecho propone un fin de semana de fiesta y tradición.

navatas Hecho Val d'Echo
Cartel del XI Descenso de Navatas de la Val d'Echo

Un año más la Asociación de Navateros de la Val d'Echo ha preparado un fin de semana para rememorar uno de los trabajos tradicionales más espectaculares del Pirineo. El domingo a las 12 horas se celebra el XI Descenso de Navatas por el río Aragón-Subordán, declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial de Aragón. El fin de semana en Hecho se completa con la propuesta, el sábado, de “aguar la madera”, en la que los asistentes podrán ver cómo se meten los trampos de las navatas en el agua, cómo se van cosiendo y cómo se colocan las remeras y el ropero. Será de 17 a 19 horas.

El domingo es un día festivo completo. A partir de las 10:30 horas en lo Pozo de lo Molino habrá migas y las navatas preparadas para el descenso, que comenzará a las 12 horas. Serán dos las navatas las que descenderán este año desde lo Pozo de lo Molino hasta lo Puen Viello. Tras el descenso, los establecimientos hosteleros han preparado menús o tapas navateros diseñados para la ocasión.

HISTORIA DE LAS NAVATAS EN EL VALLE
El Valle de Hecho fue uno de los enclaves del Pirineo en el que el transporte fluvial de la madera fue una actividad clave de su economía a partir del siglo XVI.
La madera que se extraía de los bosques chesos tenía que ser transportada a Zaragoza o Tortosa, u otras tierras altas de la ribera, y qué mejor manera que emplear, en este caso, las aguas del Aragón-Subordán para ello.
Los troncos, de grandes dimensiones, se atacaban unos a otros, entrelazando los maderos con ramas de sarga trenzada, creando grandes barcas, denominadas navatas, que podían tener diversas secciones, un mínimo de una y una máximo de siete. Las barcazas eran tripuladas con grandes remos por valientes chesos que se jugaban la vida luchando contra la bravura de las gélidas aguas del Aragón-Subordán, las piedras, saltos y resto de dificultades que se encontraban en su descenso.
El desarrollo de las comunicaciones y la construcción de los embalses, entre otras, fueron mermando esta actividad y a mediados del siglo XX se dio por desaparecida. Pero el sentido que esta práctica tiene para los habitantes del Pirineo motivó que se fuera recuperando a partir de los años 80, pero ya no como una actividad económica, sino como una manera de honrar la memoria de aquellos valientes que recorrían los ríos pirenaicos a lomos de troncos, una acertada metáfora de la lucha que muchas veces supone la vida en el Pirineo.
La Asociación de Navateros de la Val d’Hecho surgió con la idea de recuperar aquel espíritu y en el año 2008 organizaron el primer descenso de navatas por el Aragón-Subordán, rememorando parte del descenso que se realizaba antaño y recuperando la manera artesanal de crear las navatas. La actividad se ha convertido en una gran fiesta, una cita imprescindible en los primeros días del mes de mayo, siempre y cuando las condiciones del Aragón-Subordán así lo permitan.
El proceso comienza con la elaboración de la navatas. Igual que sus antepasados los chesos crean dos navatas enlazando unos troncos con otros con lo que se denominan verdugos, ramas de sarga trenzada que se elaboran también manualmente. Las navatas se manejan con grandes remos, troncos de grandes dimensiones también, que sirven de timón. En función del tamaño de la embarcación se lleva uno o dos timones en el extremo trasero de la navata, aunque también pueden llevarlos en el delantero, en función de las maniobras que deban realizar los tripulantes. El recorrido por el Aragón-Subordán comienza en la glera del Molino y finaliza en el Puente Viejo, tras completar un recorrido de casi 3 kilómetros por el término municipal de Hecho.
La importancia que las navatas han tenido en el Pirineo se aprecia en que en febrero de 2013 fueron declaradas Bien de Interés Cultural Inmaterial de Aragón, y ahora, junto con otras tierras que también han desarrollado esta actividad, como Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha, aspiran a que sea incluida en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

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