economía

Los Vignerons de Huesca preparan los vinos de su carta 2020

A lo largo de dos días, un panel de 24 profesionales catará 42 vinos preseleccionados para la ocasión.

Cata Vignerons de Huesca.
Cata Vignerons de Huesca.

El sello Vignerons de Huesca trabaja en su carta de vinos de 2020 a través de la cata de 42 vinos; 36 pertenecientes a sus asociados de Huesca, dos del “Master Wine” Norrel Robertson y cuatro de bodegas de Zaragoza y Teruel. Como novedad, habrá una preselección de cuatro bodegas aragonesas, con filosofía vigneron, de cuya votación saldrá la invitada de 2021.
A lo largo de dos días, 20 y 21 de febrero, un panel de 24 profesionales catará 42 vinos, de todas las referencias presentadas, un número que va en aumento puesto que en 2018 se analizaron un total de 33 propuestas mientras que en 2019 la cifra ha aumentado hasta los 41).

Como novedad, en esta edición habrá una preselección de cuatro vinos de cuatro bodegas aragonesas, con filosofía vigneron, de cuya votación saldrá la invitada de 2021. Las elegidas han sido: Bodegas Ignius, de Javier Sanz en Almonacid de la Sierra, Zaragoza, Bodegas Augusta Bilbilis, de José Antonio Ibarra en Mara, Zaragoza, Bodegas Tierra del Maestrazgo, de Antonio Sisqués en Mas de las Matas, Teruel y Bodegas FincariaVins–Irur, de Jaume Serra en Arenys de Lledó, Teruel.

Su responsable, Javier Buil, explicaba que cada una de estas bodegas participa, este año, con una referencia, y la ganadora, tendrá la oportunidad de hablar de su proyecto el año que viene ante el panel de cata de 2021 y de presentar dos de sus vinos. Como viene siendo habitual, el panel elegirá el que forme parte de la carta de vinos Vignerons de Huesca, en la próxima edición.

Para Buil, el concepto Vignerons, a la hora de elegir una bodega, se basa en diferentes directrices que «obligatoriamente» han de cumplir, y todas ellas forman lo que Buil llama la triple A: agricultor, artesano y artista. «Las personas son lo más importante en una bodega, son las que se encargan de cumplir todos los pasos del proceso», añadía.

A lo largo de dos días se van a realizar seis catas diferentes: cinco relacionadas con los vinos presentados de los Vignerons de Huesca, y una destinada a catar los vinos de Norrel Robertson y a seleccionar la bodega invitada del año que viene. En esta última, siete personas de las bodegas Vignerons de Huesca se sumarán al panel de cata oficial.

Para realizar estas catas se han formado tres mesas. “A cada mesa le pedimos que gire sus puntuaciones en un ámbito diferente. Hay una primera mesa dirigida por Juanma Gonzalvo, con un giro enológico de la elaboración del vino; una segunda dirigida por Francisco Orós, que busca el análisis y es más técnica; y una tercera, dirigida por Alberto Torres, que la denominamos ‘disfrutones’, que está enfocada al punto de vista del cliente final”, manifestaba el promotor de Vignerons de Huesca.

A finales del mes de febrero se sabrán los vinos que formarán parte de la carta Vignerons de Huesca 2020. «Los resultados nacen de la composición de puntuaciones de cada una de las mesas que participan en las catas más el histórico de cada uno de los vinos. Algo que hasta ahora no se contabilizaba, puesto que solo teníamos un año de recorrido. Ahora es el momento de introducir una variable, donde la historia de una referencia, en restaurantes, en tiendas, en evolución en la botella, va a pesar en la decisión final. Hay que analizar uno a uno todos los vinos, por mesas, en global, y eso requiere tiempo», explicaba Javier Buil.

Caldos del territorio

El sello Vignerons de Huesca está formado por seis bodegas altoaragonesas: Edra (Ayerbe), Familia Estrada Palacio (Bespén), Clavería Barrabés (La Almunia de San Juan), Sers (Cofita), Alodia (Adahuesca) y El Vino del Desierto (Lanaja). Cada año, desde hace tres, un panel de cata, formado por 24 expertos vinícolas, se reúne en Aínsa para seleccionar las referencias que se incluirán en la nueva carta. Una clasificación que se podrá disfrutar en 60 establecimientos, 10 tiendas gourmet y 50 restaurantes, de la provincia de Huesca, a lo largo de todo un año. “Este año se amplía la carta de establecimientos y tiendas llegando a su máximo, ya que no hay botellas para poder atender a más restaurantes o tiendas con una garantía de tener vino para todos. Algunas referencias van desde las 500 hasta las 2500 botellas”, indicaba Javier Buil.

En cuanto a la consolidación del proyecto, Buil aseguraba que está “muy contento” con la evolución que está teniendo y que ya se empieza a conocer a nivel nacional. Además, remarcaba que la iniciativa ha influido de manera “positiva” en las ventas de vino de las seis bodegas que lo forman.

Comentarios