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Manuel Campo Vidal: Las fake news como oportunidad para que los medios recuperen credibilidad

El periodista participaba en una de las ponencias que se están desarrollando en el XXVII Curso Internacional de Defensa en Jaca

Manuel Campo Vidal. Curso de Defensa
El periodista, Manuel Campo Vidal, en su ponencia de este miércoles

El periodista Manuel Campo Vidal ha asegurado en el Curso Internacional de Defensa que “los ciudadanos tienen que ser los grandes aliados de los periodistas en la defensa de un ecosistema informativo limpio y riguroso”. La tercera jornada del XXVII Curso Internacional de Defensa de Jaca ha analizado aspectos tan relevantes relacionados con la amenaza híbrida como la posverdad, las ´fake news` y la ética militar en los conflictos del siglo XXI. El periodista y doctor en Sociología, Manuel Campo Vidal, ha profundizado en su ponencia en cómo afrontan los medios de comunicación las ´fake news`. “Debemos ser cuidadosos con las noticias falsas porque en una época tan convulsa en el mundo los medios de comunicación nos jugamos mucho, no solo la repercusión que las informaciones puedan tener sobre la opinión pública sino también la pérdida de la credibilidad”.

En cualquier caso, Campo Vidal ha destacado que, paradójicamente, “las noticias falsas pueden convertirse en una oportunidad para que los medios recuperen credibilidad porque esta idea de que se haya democratizado la información está bien, pero a la hora de informarnos es fundamental asociar la difusión de una noticia a un medio en concreto, que es el responsable de controlar y confirmar los datos que se difunden”. “Si los periodistas perdemos la credibilidad hemos perdidos nuestro capital”, ha concluido.

En esta labor de poner cerco a las ´fake news`, Manuel Campo Vidal ha asegurado que “el ciudadano tiene que ser el gran aliado de los periodistas en la defensa de un ecosistema informativo limpio y riguroso; hay estudios que demuestran que las noticias falsas se distribuyen siete veces más rápidamente que las certeras”. Por eso, ha proseguido, “es tan importante que el ciudadano colabore, que no haga clic cuando recibe una noticia llamativa y la retuitea; hay que hacer pensar a todo el mundo en la responsabilidad de ese clic porque puede contribuir a la degeneración de una noticia, y esa es una tarea de todos”.

Por último, el ponente ha concluido que “el periodismo tiene una gran oportunidad en este momento en el que la batalla y la amenaza de las ´fake news` es muy alta, entre otras cosas, porque hay muchas situaciones que han sido adulteradas por la difusión de noticias falsas como el Brexit, la crisis de Cataluña o las elecciones de Estados Unidos”.

Posverdad
Por otra parte, Emilio Andreu, presidente de la Asociación de Periodistas de la Defensa, ha centrado su ponencia en la posverdad, en los antecedentes y la situación actual. Para enmarcar el tema, ha explicado que “del consenso social que generaba unos mínimos temas que la ciudadanía
compartía hemos pasado a un mundo de ignorancia. Me refiero a que la posverdad, que en definitiva lo que hace es superar el mundo real y que los hechos no importen, le da todo el protagonismo a las emociones”.

En este sentido, ha proseguido, “lo que se ha tratado de hacer es inundar a la sociedad del siglo XXI de ignorancia. Cuando tú eres ignorante ya no te interesan los hechos y a partir de ese momento se produce la deslegitimación de las instituciones que moldean el Estado como los Gobiernos, las Fuerzas Armadas, la educación, la sanidad o la ciencia”.

Por eso es tan importante, a su juicio, “no luchar contra la posverdad sino luchar para que la gente sea más sabia y no deje de lado la política, para que conozca la ignorancia y la combata; esa es una labor no solo de los medios de comunicación, sino también de instituciones como la Universidad”. “Si se van minando esos pilares –ha concluido– se te cae la sociedad; en ese sentido, hay que crear unos puntos mínimos para una convivencia lo más sana posible entre los ciudadanos, porque si se rompen al final estamos en una sociedad predemocrática”.

Para hacer frente a la posverdad, ha proseguido, “la actitud de los ciudadanos debe ser la de estar alerta y siempre formándose, que era lo que hacían hasta hace unos años los medios de comunicación, tener distintos puntos de vista pero desde el equilibrio”. Pero Emilio Andreu ha insistido sobre todo, en la importancia de la política. “El día que echemos de menos la política será demasiado tarde, porque cuando se pierde ya solo queda la ley de la fuerza”.

En este sentido, ha concluido el presidente de la Asociación de Periodistas de la Defensa, “la fuerza tiene que ser la de los ciudadanos bien formados porque eso es un ser político, bien formado para la discusión y la conversación pública de distintos puntos de vista, por supuesto. Hay que tener un campo de juego y unas reglas mínimas. Con la posverdad no hay reglas, con la posverdad lo único que hay es fanatismo que crea masas de acoso y mentes fanáticas dispuestas a acabar con el extraño”.

Ética Militar
Por otra parte, el General Juan Antonio Moliner, Subdirector del Instituto Universitario ´General Gutiérrez Mellado`, ha hablado sobre ´La ética militar en los conflictos del siglo XXI`. En su intervención ha destacado que “en una sociedad democrática los militares son los que tienen delegado el uso de la fuerza, eso significa que nuestra función esencial es el combate, pero mientras estemos en paz también debemos desarrollar otras”. El General Moliner se ha referido a la formación y la capacitación ética al lado de la logística, técnica, táctica y estratégica, “que creo que debemos mejorar en nuestras academias y centros de formación”.

Pero esa competencia ética a desarrollar en el uso de la fuerza, ha proseguido, “se complica con las modernas tecnologías”. En primer lugar, ha señalado el General Moliner, “porque son novedosas y no estamos familiarizados con ellas y, segundo, porque ofrecen unas posibilidades desde la perspectiva teórica que van en contra de la naturaleza humana que tienen el combate y la guerra y que se manifiestan en la posibilidad de que la decisión de matar, en algún momento, en vez de ser tomada por el ser humano respondiendo a una serie de criterios éticos y morales, sea tomada por las máquinas, lo cual sería terrible”.

Para poner en valor estas ideas ha utilizado algunos ejemplos sobre las atrocidades cometidas en algunas guerras “cuando esa brújula moral que debe mantener la conducta de los militares se ha perdido, lo que produce comportamientos impropios de nuestra condición de ser humanos”. Pero no solo eso, sino que desde el punto de vista del desarrollo de esos conflictos “ha supuesto un retroceso táctico y estratégico”.

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