política hidráulica

Riegos del Alto Aragón defiende el proyecto de Biscarrués a pesar de la sentencia del Supremo

Culpa a la Administración de desconocimiento o desidia, dice que es cambiante y voluble, y que se subordina a la estabilidad de los pactos políticos 

Junta General de Riegos del Alto Aragón
Reunión de una Junta General de Riegos del Alto Aragón

La Comunidad General de Riegos del Alto Aragón, una vez leída la sentencia del Tribunal Supremo, conocida ayer, entiende que, como se hace constar en el fundamento séptimo de la sentencia, “las actuaciones procedimentales en relación al proyecto de la obra del embalse de Biscarrués, no han finalizado. Creen que la sentencia deja clara la necesidad de un mayor rigor por parte de la Administración Pública, que queda en pésima posición, por no haber hecho correctamente la "declaración de interés público superior", ya sea por desconocimiento, por falta de interés en la realización de la obra, o lo que sería peor, intencionadamente desde instancias políticas. Añaden que la sentencia no invalida el nuevo proyecto que se realizó respetando los acuerdos de la Mesa del Agua de Aragón, fruto del convenio entre Riegos del Alto Aragón y la empresa pública ACUAES.

El presidente de Riegos, César Trillo, ya ha indicado que, si no se va a hablar de regulación en el eje del río Gállego, no se sentarán en la Mesa de Diálogo del Agua, propuesta por el presidente aragonés, Javier Lambán, el consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Joaquín Olona, y que también apoya el presidente de la DPH, Miguel Gracia. 

La comunidad regante recuerda que el proyecto de Biscarrués está finalizado en espera de la decisión política que permita poner en marcha el trámite de nueva declaración de impacto ambiental, en cuya redacción se han contemplado todas las especificaciones de la anterior Declaración de Impacto Ambiental y ha sido ajustado a derecho. Se trata de un proyecto, aseguran, que ya ha sido sometido a información pública y que está a la espera de voluntad política.

Riegos del Alto Aragón insiste en que este proyecto surgió del consenso. Se sustituyó el embalse de 192 hm³ por uno de 35 hm³, que no era del agrado de ninguna de las partes, pero los regantes acataron un embalse que no era la solución que más les convenía y se implicaron en su ejecución. Y reprochan que, las entidades que ahora consideran que han ganado la batalla, lo han hecho sin aceptar acuerdos.

Los regantes añaden que siempre han confiado en la capacidad técnica de la Administración, y se ha estado a lo dispuesto en materia de tramitación y búsqueda de soluciones, pero su voluntad, la de la Administración, se revela cambiante y voluble, y subordina el interés general a las necesidades políticas.

Riegos del Alto Aragón finaliza su comunicado indicando que "abandonar el proyecto de embalse de Biscarrués es marcar quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos en la regulación del río Gállego", y que se subordina el interés territorial y la consolidación de la capacidad productiva en un sector estratégico como el agroalimentario de Aragón una vez más, a las decisiones y estabilidad de los pactos políticos.

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