ANIVERSARIO

Sallent ha recordado a sus dos guardias civiles asesinados por ETA

Irene Fernández y José Ángel de Jesús murieron el 20 de agosto de 2000 cuando se disponían a iniciar su servicio a las 6.10 horas

Atentado de Sallent recuerdo de 2018
Acto de la colocación de flores en el lugar del atentado



La localidad de Sallent de Gállego, con sus vecinos y visitantes,  ha vuelto a recordar  a los guardias civiles Irene Fernández Perea de 32 años y José Ángel de Jesús Encinas de 22 años, que murieron en un atentado perpetrado por la banda terrorista ETA el día 20 de agosto de 2000.

El homenaje ha consistido como en los pasados años con una misa oficiada en la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, que ha estado presidida por el Obispo de la Diócesis Jaca-Huesca Julián Ruíz, junto a sacerdotes de la iglesias del Valle de Tena. Ha contado con la asistencia de familiares de las víctimas, el alcalde de la localidad Jesús Gericó,  la delegación de sus compañeros de la Guardia Civil ha estado encabezada por el General de la zona de Aragón, Carlos Crespo y el Jefe accidental de la Comandancia de Huesca, comandante Javier Martínez y la Subdelegada del Gobierno en Huesca, Isabel Blasco.

Una vez concluido el acto religioso se ha llevado a cabo en recuerdo a estos dos miembros del Instituto Armado, una ofrenda floral en la plaza en la que ocurrió el atentado, junto al cuartel entonces de la Guardia Civil, en la que hace 8 años fue descubierta una placa con el nombre de los dos agentes fallecidos.

El alcalde de la localidad ha manifestado que " desde aquel fatídico día tenemos que estar con las familias, a las que transmitimos todo nuestro apoyo. No solamente desde las autoridades, muchos habitantes de la localidad recuerdan la muerte de dos de sus vecinos en un atentado terrorista".

Irene y José Ángel murieron como consecuencia de una bomba-lapa colocada en los bajos del coche oficial en el que se disponían a iniciar su ronda diaria a las 06.10 horas de la madrugada. El cuerpo de la mujer salió despedido a diez metros del lugar de la explosión, murió en el acto, mientras que su compañero de patrulla, falleció mientras era trasladado en ambulancia hasta el Hospital Provincial San Jorge de Huesca. El artefacto estaba provisto de un temporizador, un dispositivo antimovimiento y tres kilos de dinamita.

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