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Un 30% de los bares de Jaca cierran sus puertas el Primer Viernes de Mayo “por responsabilidad”

Cada día se suman nuevos establecimientos que anuncian su cierre ese día “con el puño en el pecho y con lágrimas en los ojos”

PVM cerramos
Hay establecimientos que han anulado las reservas que tenían hechas al conocer el aumento de los contagios de covid-19

Ante el aumento de casos en la zona sanitaria de Jaca y su carácter deslavazado, sin grandes focos que poder controlar, la situación sanitaria ha empujado a muchos bares de la capital jacetana a decidir permanecer errados el Primer Viernes de Mayo, la fiesta grande de la ciudad que este año está prohibida por Decreto del Gobierno de Aragón. “Son decisiones a título particular”, explica Pepe Pérez, propietario de uno de los establecimientos que va a cerrar, que espera así contribuir a frenar la expansión del virus, y que calcula que en estos momentos el 30% de los bares y restaurantes de Jaca ya ha comunicado su cierre ese día.

Cuando falta poco más de una semana para el Primer Viernes de Mayo, son muchos los establecimientos que están comunicando esta decisión para aportar “nuestro pequeño granito de arena (…) debido a la situación actual que está sufriendo nuestro municipio”. Lo hacen, explica el restaurante Biarritz, “con el puño en el pecho y con lágrimas en los ojos” y entonando una de las frases del himno del Primer Viernes de Mayo: “Victoria es el grito viril del valiente pueblo jaqués.

A esta lista se suman al Biarritz otros establecimientos como La Casa de las Comidas, La Masía, Pirulo Plaza, cafetería Bidasoa, La Vermutería o La Lola, y muchos otros lo están valorando.

El alcalde de la localidad explicaba la semana pasada en Radio Jaca que la asociación Acomseja realizó una encuesta entre sus asociados y que al menos 9 ya comunicaron su decisión de no abrir ese día. El ayuntamiento también ha hecho un llamamiento “a la responsabilidad y prudencia”, recuerda que este año no hay fiesta y pide a sus ciudadanos que canten el himno en su casa y pasen el día sin romper su núcleo de convivencia y respetando las normas sanitarias: “NO se debe bajar a la Ermita de la Victoria, NO se puede almorzar en su entorno y NO debemos juntarnos para cantar el himno”.

Su alcalde avisaba que habrá gran presencia policial y que no es posible acudir a la explanada de la ermita porque se consideraría botellón. También explica que valoraron la decisión de pedir el cierre de las terrazas durante las horas centrales del día, las que coinciden con el canto del himno, pero que finalmente no hubo mayoría para tomar la decisión.