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Una familia denuncia “abuso” del Ayuntamiento de Jaca por la recalificación de su finca uso industrial

El Ayuntamiento liga esta decisión al “interés general” y al "clamor" social para diversificar la economía incorporando posibilidades industriales

polígono Martillué-Pardinilla
Los terrenos para el futuro polígono logístico-industrial se sitúan entre Jaca y Sabiñánigo

Los pasos dados por el Ayuntamiento de Jaca para recalificar como industrial el futuro polígono de Martillué han generado la queja y alegaciones de una familia que ve afectada la finca en la que desarrollan su labor agrícola y ganadera. La familia de José Antonio Aso Giménez siente como un “abuso” la situación a la que se ve abocada por la recalificación de su finca. Denuncian que además de “eliminar la posibilidad de que una familia pueda seguir viviendo de la agricultura y la ganadería”, les obligan a asumir los costes de urbanización de su terreno. El Ayuntamiento de Jaca liga esta decisión a la responsabilidad municipal de “defender el interés general de una ciudad que quiere diversificar su economía”, y que no posee en estos momentos suelo industrial suficiente, explica Juan Manuel Ramón, alcalde de Jaca.

El pleno del ayuntamiento de Jaca aprobó por mayoría la recalificación del terreno, también el de la finca particular de la familia Aso. Ramón explica que “es un clamor social” que Jaca necesita diversificar su economía y para ello, desarrollar posibilidades industriales, y que esos terrenos son los “idóneos” porque se recalifican con las vistas puestas en una futura reapertura de la línea internacional del Canfranc. Las 8 hectáreas que posee el ayuntamiento no son suficientes, añade, por lo que recalifican otros terrenos colindantes.

Esta familia esgrime que hasta el momento no hay ningún interés industrial en la zona, y que toman esta decisión “sin haber realizado ningún plan estratégico previo de reindustrialización del municipio”. Explican que en la finca afectada hay, “además de la nave ganadera familiar, una nave común para uso de los vecinos del pueblo, así como dos edificios singulares de piedra de construcción tradicional”. Sus alegaciones no se han aceptado y “en cualquier momento pueden cambiar nuestros terrenos de rústico a suelo industrial”, lo que supondría, a su juicio, “que no se pueda cultivar esa finca, eliminar la ganadería de la misma, y la forma de vida de la familia que vive de ella. No les importa que nos quedemos sin los derechos de la PAC. No les importa que no tengamos opción de realizar la actividad en otra finca porque no tenemos otro terreno con los servicios de agua y luz como ésta. No solo no les importa que sucedan todas estas cosas si no que, además, nos obligan a que paguemos la urbanización del terreno, sin garantías del importe económico que ésto conllevaría, pero seguro que supone mucho más del valor del terreno, lo que ocasionaría la ruina de la familia.”

La respuesta del alcalde de Jaca vuelve a señalar “el interés general”, y explica que los técnicos municipales aseguran que “hasta que se desarrolle industrialmente podrán mantener su actividad agrícola y ganadera y los derechos de la PAC”. Llegado el caso de la urbanización efectiva, añade, “esa finca revaloriza el valor de su suelo porque pasaría a ser industrial, algo que en podría ser un beneficio muy lucrativo” para esta familia.