CULTURA

Aínsa acoge la exposición itinerante de la DPH ‘Marcelino, el príncipe de los payasos’

La exposición itinerante puede visitarse en la Biblioteca de Aínsa hasta el 22 de abril

Payaso Marcelino en Aínsa
La exposición sobre el payaso Marcelino llega a Aínsa.

La biblioteca municipal de Aínsa acoge la exposición itinerante de la Diputación Provincial de Huesca ‘Marcelino, el príncipe de los payasos’. La muestra podrá visitarse hasta el 22 de abril, en horario de 10 a 14 horas y de 16.30 a 22 horas.

A pesar de ser una figura reconocida que acaparó portadas hoy todavía es un desconocido para muchos. La Diputación de Huesca, con el objetivo de recuperar la esencia de un hombre que logró hacer de la risa un arte y de la emoción una herramienta con la que conmovió a espectadores de todo el mundo, ha preparado esta exposición.

Marcelino Orbés nació en Jaca en 1873 y se convirtió en uno de los payasos más destacados de su tiempo. Se le llegó a conocer como “el ídolo de los niños” y su llegada a Nueva York en 1905 ocupó media página en The New York Times. Charles Chaplin actuó con Marcelino en Londres, escribió de él como una de sus primeras referencias profesionales.

El escritor estadounidense E. B. White escribió en 1948 un reportaje para el New Yorker que iba a ser una de las mejores crónicas sobre la ciudad: Here is New York. En él, cita a Marcelino junto a Hemingway, Rodolfo Valentino, Joe Gould, Walt Whitman y otros personajes que habían conformado el entorno excepcional del Nueva York de comienzos del siglo XX. Cuando a Buster Keatonle preguntaron por los artistas a los que admiraba respondió: “Marceline fue el mejor payaso que vi nunca” y Cary Grant recordaba con cariño que actuaron juntos en el Hippodrome de Nueva York cuando este tenía solo catorce años. Llegó a ser un ídolo de masas, alcanzando los calificativos de “el príncipe de los payasos” o “el mejor payaso del mundo”.

Sin embargo, como a toda una generación de artistas de circo y vodevil que no llegaron a subirse a la ola de los nuevos tiempos, su estrella se fue apagando. Su carrera en el cine no despegó y el público dejó de reírse de las gracias del torpe Marcelino, siempre afanado en escena en ayudar a todo el mundo sin dejar trabajar a nadie. Tuvo una muerte trágica, se suicidó sólo y arruinado en una habitación de hotel del Nueva York que una vez se rindió a sus pies. Pese a que este suceso fue portada de periódicos como The New York Times o The Washington Post, el paso del tiempo jugó en su contra y pese a las leyendas que giraban en torno a su vida, su nombre se perdió en el olvido.

Comentarios