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Ara Malikian conquista Aínsa y toma su castillo con los acordes de su violín

La localidad superaba con creces el reto más ambicioso del festival cumpliendo un estricto protocolo higiénico-sanitario

Ara Makilian Festival Castillo de Aínsa
Ara Malikian en su actuación en el Festival Castillo de Aínsa. Foto: Irene Savirón

La jornada más ambiciosa del Festival Castillo de Aínsa concluía sin incidentes y con la máxima colaboración del público. La Villa Medieval acogía en la explanada del Castillo una de las actuaciones más esperadas, por no decir la más esperada, la del gran virtuoso del violín, Ara Malikian. Hasta 700 personas fueron testigos de la emocionante entrada del artista, quien, paseándose por el mirador de la muralla, hizo sonar las primeras notas de un concierto impresionante. Abajo, en el escenario, lo esperaba su compañero, el excelente pianista Iván “Melón” Lewis, ensamblando entre ambos piezas musicales aplaudidas hasta la saciedad.

Al respecto el alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo, admite que fue todo un éxito no sólo por la actuación del artista que a su juicio fue espectacular sino por la responsabilidad de todas aquellas personas que acudieron al concierto para disfrutar de una de las primeras actuaciones del violinista tras el confinamiento. 

El libanés introdujo cada una de sus interpretaciones con anécdotas e historias en clave de humor, algunas de ellas recogidas en el documental “Una vida entre las cuerdas”. “Bourj Hammoud” fue de las primeras en sonar evocando el ambiente de tierras armenias, de donde proceden todos sus ascendientes. También interpretó el tema “Bachelorette”, de la islandesa Björk, una artista polifacética hacia quien Malikian guarda una profunda admiración. Tanto es así que, según contó, coincidieron en un avión y trató de llamar su atención haciendo diversas tonterías sin obtener resultado satisfactorio. “Si alguien la conoce hablarle bien de mí”, decía el artista, antes de volver a ponerse manos a la obra.

Ara Makilian Festival Castillo de Aínsa
Ara Malikian conquista Aínsa. Cris Aibar.

La puesta en escena concluía pasadas las 00:30 ofreciendo así un espectáculo de más de dos horas, muy lejos del propósito de casi un día “non stop” que había anunciado, bromeando, al comienzo. Malikian explicaba que llevaba cuatro meses sin subirse a un escenario y que, en compensación, ofrecería a los asistentes la posibilidad de acompañarle durante dieciocho horas. No habría sido un mal plan, pero para decepción de su precursor y de los asistentes la noche llegaba a su fin no sin antes emocionar con el tema inédito “Nana”.

La composición nació durante el confinamiento y se lo dedicó a los ancianos y ancianas fallecidos en soledad durante la pandemia. Con esta espléndida actuación Aínsa supera el ecuador de la programación de su festival, demostrando que cultura y medidas de higiene y seguridad no están reñidas en tiempos de pandemia.

El domingo los espectáculos de pequeño formato volvían a coger el mando. El circo y la música eran los responsables de dinamizar el foso desde las ocho de la tarde hasta, aproximadamente, las once de la noche. Comenzaba el Circo La Raspa aportando el sello aragonés con su actuación “Cataplum!” y, después, a las 22:00 horas tomaban el relevo los “Mondongo Swing”, con el espectáculo “Diva” para homenajear a grandes voces femeninas del Siglo XX. 

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