teatro

Inma González espera que "Mauthausen. La voz de mi abuelo" siga por mucho tiempo recorriendo España

Se representa en Monzón el viernes día 12 de febrero

La voz de mi abuelo
Imagen de la obra "La voz de mi abuelo" / Cultura

La actriz protagonista de “Mauthausen. La voz de mi abuelo”, Inma González explica, poco antes de subirse al escenario del Victoria de Monzón este viernes, que la obra va a cumplir tres años y  que espera que todavía le queden muchas representaciones , ya que es un canto a la vida , a la fortaleza del ser humano, a la solidaridad y al humor como una estrategia, literalmente, de supervivencia.

Inma señala que se trata de un montaje complejo ya que está sola en el escenario, pero muy bien resuelto por Pilar G. Almansa. La actriz recuerda que la historia le llegaba cuando su madre le hacía entrega de unas cintas de una entrevista realizada por unos periodistas a su abuelo donde contaba su historia. González explica que nunca habló directamente con él de Mauthausen.

Inma mautasen

Inma González,  actriz protagonista de la obra

Es un espectáculo que quiere transmitir el testimonio real de Manuel Díaz, superviviente al campo de concentración nazi.
Esta obra, que debía haberse representado en Monzón el pasado mes de abril pero que tuvo que cancelarse a consecuencia de la declaración del estado de alarma, estuvo nominada a los Premios Max a mejor dramaturgia revelación y mejor espectáculo revelación en 2019, repitiendo candidatura en esta última categoría al año siguiente. Además, se alzó con el premio al mejor espectáculo de sala en la 22 Feria de Teatro de Castilla y León de Ciudad Rodrigo y con el premio a mejor texto y espectáculo en el Festival TOC El Puig 2019. Dirigida por Pilar G. Almansa e interpretada por Inma González, llegará al teatro Victoria el viernes 12 de febrero a las 18 horas.
En “Mauthausen. La voz de mi abuelo” Manuel cuenta su huida de España tras la sublevación de Franco y el periplo que le llevó recorriendo Europa hasta el campo de concentración de Mauthausen, en el que estuvo desde 1940 hasta la liberación del mismo al final de la guerra por parte del ejército estadounidense.

Con calma y con la sencillez del que ha presenciado la atrocidad, sin dramatismos, Manuel relata, a través de la voz de su nieta, su huida a nado de La Línea de la Concepción a Gibraltar, su paso por el ejército republicano, la dura estancia en el campo de refugiados de Argelés (Francia), cómo fue apresado por el ejército nazi, su llegada a Mauthausen, el trabajo en las canteras, el campo de exterminio de Gusen, los partidos de fútbol, cómo sacaron los negativos de Francisco Boix del campo, la comida llena de gusanos, los piojos, el frío, el recuento, los andrajos, las muertes por agotamiento, las ejecuciones...