patrimonio

La Catedral de Jaca, en unas jornadas sobre “obras maestras del románico hispano”

Tímpano de la Catedral de Jaca. Foto de Antonio García Omedes
Tímpano de la Catedral de Jaca. Foto de Antonio García Omedes

Ciento veinte personas se dan cita, de forma virtual, en las II Jornadas sobre Arte Románico que la Fundación Santa María la Real organiza en colaboración con el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Su objetivo es analizar, “desde un punto de vista diferente”, algunas de las obras maestras del románico hispano. Las jornadas comenzaron este martes con algunos de los aspectos más singulares de la Catedral de Jaca y San Salvador de Leire, para dejar paso en los días sucesivos al claustro de la Catedral de Tarragona, San Isidoro de León, San Martín de Frómista y el Castillo de Loarre.

El director de las jornadas, el historiador Pedro Luis Huerta, ha explicado que este encuentro busca poner en valor la “singularidad del románico español” dentro del panorama general del estilo, lo que lo convierte en “uno de los más ricos de Europa”, no sólo por la cantidad de testimonios conservados sino también por la calidad de muchos de ellos. “En ese variado y extenso catálogo de obras -continúa Huerta- sobresalen algunos edificios con particularidades propias y específicas”. Obras emblemáticas que “a pesar de haber sido objeto de numerosísimos estudios”, todavía plantean incógnitas que se intentarán desvelar en este encuentro, utilizando para ello metodologías y enfoques actualizados.

Los inicios del románico pleno. La catedral de Jaca
Isidro Bango Torviso aborda los inicios del románico pleno en los reinos peninsulares y centra su exposición en la catedral de Jaca, de la que asegura que se ha dado una cronología “absolutamente inverosímil”. El porqué de este error lo achaca a dos razones: un deficiente estudio de las fuentes documentales y “el desconocimiento de cómo funciona la administración de una fábrica catedralicia en el siglo XI”.

En su argumentación, el catedrático ha analizado algunos de los aspectos que definen al edificio y que caracterizan a los maestros que lo hicieron posible. Aspectos relacionados con su ubicación, su cubierta, la circulación de los canónicos en su práctica litúrgica o el paso, “excepcional y fugaz”, de un taller de escultura que dejó piezas sin terminar y algunas imperfecciones en la catedral jaquesa.

Como conclusión, Bango Torviso atribuye “sin ninguna duda”, que la catedral fue una fundación de Ramiro I, primer rey de Aragón, asegurando que “en 1072 las formas escultóricas y arquitectónicas de la catedral están perfectamente testadas en la iglesia de Santa María de Iguácel”.

Comentarios