opinión 

La hache de Huesca, ¿el elemento más aragonés del nombre de la ciudad?

Carlos Garcés Manau, historiador

Este lunes 30 de septiembre de 2019, el Ayuntamiento de Huesca ha aprobado, con el voto a favor de tres de los cinco grupos políticos que componen la corporación, la retirada de los paneles informativos, instalados en el año 2018 en varias entradas de Huesca, en los que su nombre aparece como Uesca, sin hache, tal y como es preceptivo en el aragonés actual, y la ciudad es calificada de bilingüe, castellano-aragonesa.

En los párrafos que siguen no me ocuparé del carácter bilingüe o no de Huesca, cuestión sobre la que, seguramente, cada oscense tiene una opinión ya formada. Pero sí me detendré en el nombre de la ciudad; y más concretamente, en esa hache inicial sin la que figura en dichos paneles.

El aragonés actual no admite, por lo general, la utilización de la hache. Y en consonancia con ello, el nombre de Huesca no la lleva. Lo que se defiende en este texto es sin embargo que en una época (los últimos siglos medievales) en la que en Huesca se hablaba y escribía aún en aragonés, el nombre de la ciudad llevaba, prácticamente siempre, hache inicial. Y que esa hache constituye, de alguna forma, el elemento más propiamente aragonés del nombre de nuestra ciudad.

Los nombres de Huesca

Sus dos nombres más antiguos fueron Bolskan, que figuraba, con cinco caracteres ibéricos, en el reverso de las monedas de plata y bronce que la ciudad acuñó en los siglos II y I antes de Cristo, y Osca, como la llamaban los romanos, que es el nombre a partir del que nos denominamos oscenses.

Un hecho trascendental se produjo con la conquista musulmana en el siglo VIII después de Cristo. En la lengua árabe no existen las vocales “e” y “o”; y ello afectaba, de manera directa, a la “o” inicial del nombre de la ciudad. En árabe, de esta forma, Osca se convirtió en Wasqa.

Tras la conquista aragonesa de la ciudad en el año 1096, en la documentación escrita su nombre volvió a ser Osca, como en época romana. Y también Osca se llama aún nuestra ciudad, por ejemplo, en catalán.

Desde la conquista cristiana, y hasta el siglo XV como poco, en que comenzó a difundirse, hasta hacerse general, la lengua castellana, en Huesca se habló aragonés. Y esa ciudad medieval de lengua aragonesa se llamaba a sí misma Huesca, con hache inicial. Ese nombre, Huesca, deriva seguramente del árabe Wasqa. De este modo, el gentilicio “oscense” alude a nuestro pasado romano y el nombre “Huesca” a nuestro pasado musulmán.

En época contemporánea, finalmente, y teniendo como guía las normas aprobadas para la lengua aragonesa actual, se acordó que el nombre de nuestra ciudad, en aragonés, es Uesca, sin hache.

Huesca con hache en los siglos XIII y XIV

Presentamos a continuación varios ejemplos, suficientemente significativos, de que el nombre de la ciudad llevaba hache inicial en una época anterior a la llegada de la lengua castellana a nuestra tierra.

Escudo de Huesca de 1288. El primer escudo que tuvo la ciudad, en vigor hasta que fue sustituido a fines del siglo XVI por el actual del jinete lancero, incluía, tal y como puede verse todavía en la portada de la Catedral, la muralla y la muesca. Sus ejemplos más antiguos son tres sellos de cera circulares, que colgaban de documentos en pergamino, de los años 1247, 1260 y 1288. El sello de 1288, que se conserva en Francia, presenta una inscripción en latín que dice: Sigillum concilii civitatis Hosce (Sello del concejo de la ciudad de Huesca). Información sobre este sello, y una fotografía del mismo, puede verse en Carlos Garcés, El Escudo de Huesca. Historia de un símbolo, 2006, p. 18.

Vidal Mayor. En las Cortes de Huesca de 1247, reunidas por el rey Jaime I el Conquistador, se aprobó la primera compilación de los fueros de Aragón, base de todo el derecho aragonés posterior. La lengua de los fueros aragoneses fue siempre el latín. Sin embargo, a fines del siglo XIII se escribió en lengua aragonesa un magnífico códice con una versión de los fueros aprobados en Huesca décadas antes, decorado con unas 150 miniaturas. Este códice es el Vidal Mayor, que pertenece al museo Paul Getty de California. El Vidal Mayor se escribió, seguramente, en Pamplona, por lo que su lengua es, en realidad, el navarro-aragonés, pero esa es otra cuestión. Lo que nos importa es que en su folio inicial, que presenta una miniatura en la que están representados el rey Jaime I y los asistentes a las cortes, el nombre de Huesca aparece dos veces, y en ambos casos con hache. El rey afirma que ha reunido corte general, para corregir y enmendar los fueros de Aragón, “en la ciudat de Hosqua”; y se refiere después a Vidal de Canellas, “obispo de Huesqua”, el afamado jurista que redactó, por orden del monarca, esta primera colección de fueros de Aragón.

Documentación municipal del siglo XIV. En documentos de esa centuria escritos en aragonés, que se conservan en el Archivo Municipal, es posible encontrar la forma Uesca como nombre de la ciudad. Pero ello ocurre, prácticamente siempre, cuando dicho nombre va precedido por la preposición de. En tales casos, se suprimen la “e” de “de” y la “h” de Huesca, y encontramos así, con apóstrofo, la forma “d’Uesca”. Pero cuando al nombre Huesca lo preceden otras preposiciones, como “a” o “en”, entonces la hache se mantiene siempre. Resulta especialmente revelador encontrar ambas formas (“d’Uesca” y “en Huesca”) en un mismo documento. Pueden verse casos, por ejemplo, en Carlos Laliena, Documentos municipales de Huesca, 1100-1350, 1988, pp. 112 y 219 y María Teresa Iranzo, Política municipal y vida pública en Huesca. Documentos (1260-1527), 2008, pp. 47, 48, 50, 51, 82-83 y 97. Por citar uno solo, un documento del concejo del año 1349, escrito mientras la Peste Negra se extendía por Europa, está fechado de este modo: “Feyto fue esto en Huesca”; y a continuación figuran los nombres de dos testigos, a los que se califica de “vecinos d’Uesca”.

En definitiva, en una época en la que nuestra lengua mayoritaria era el aragonés, el nombre de la ciudad llevaba hache.

Otros nombres

Escribir Huesca con hache o sin ella forma parte de una singular casuística que afecta a otros nombres relacionados con la ciudad.

Hoya de Huesca / Plana de Uesca. El entorno geológico y paisajístico de la ciudad, con extensas planicies rodeadas por pequeñas elevaciones, se ha llamado desde hace siglos “la Hoya de Huesca”. Tal denominación está documentada ya en el siglo XVI. Al constituirse la estructura comarcal de Aragón, la comarca a la que pertenece la ciudad recibió la denominación doble “Hoya de Huesca / Plana de Uesca” (esta última, en aragonés, sin la antigüedad histórica de la primera; y pese a que una Plana no es lo mismo que una Hoya).

Walqa. Cuando nació el Parque Tecnológico, se decidió, por las razones que fueran, bautizarlo con el nombre árabe de la ciudad. O sea, Wasqa. Pero se produjo un error poco explicable, y la denominación final fue, como es sabido, Walqa.

Isuela. Para finalizar, un caso seguramente menos conocido. El nombre del pequeño río de Huesca fue siempre femenino. En decenas de menciones a lo largo de los siglos, tanto manuscritas como impresas, se habla del “río de la Isuela”. En el siglo XIX, sin embargo, su nombre se masculinizó, pasando a ser, hasta hoy, “el Isuela”.

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