teatro

Los Mojigatos, Gabino Diego y Carmen Barrantes, a escena este sábado en Barbastro

Están ya agotadas las entradas de platea, pero aún hay disponibles en el anfiteatro

‘Los mojigatos’, a cargo de La Latina Teatro
‘Los mojigatos’, a cargo de La Latina Teatro.

El teatro será doble protagonista este fin de semana. Este sábado, 6 de noviembre, el Centro de Congresos de Barbastro levantará el telón a la obra ‘Los mojigatos’, a cargo de La Latina Teatro, con la participación de Gabino Diego y la oscense Carmen Barrantes, doble galardonada en los últimos Premios Max, dirigidos por Magüi Mira en un juego escénico divertido y polémico para espectadores de cualquier sexo. La representación se incluye en el Programa Estatal de las Artes Escénicas, PLATEA, en el que un año más continúa el Ayuntamiento de Barbastro.

Están ya agotadas las entradas de platea, pero aún hay disponibles en el anfiteatro. Venta anticipada a través de la web https://entradas.barbastro.org y, como ya es habitual, aquellas personas que puedan tener problemas para adquirir sus entradas de forma online, pueden hacerlo en las oficinas del Área de Cultura en el Centro de Congresos de 11 a 13 horas, de lunes a viernes.

Para un público familiar está dirigido la representación de teatro gestual ‘Ocupado’, a cargo de la compañía El perro azul teatro, dentro del ciclo ‘Menudo Teatro’ que llega al Centro de Congresos este domingo, 7 de noviembre, a las 12 del mediodía. La obra, de casi una hora de duración, está dirigida a un público infantil y familiar a partir de 7 años.

Un hombre solo, en su cuarto de baño, entabla un combate cómico con el mundo. Un corte en el afeitado, un estreñimiento imperioso, las llamadas del trabajo a su móvil... Todo son fuerzas invisibles que parecen retenerle confinado entre esas cuatro paredes. Su imaginación consigue liberarle hacia un viaje alucinado y al final regresa para celebrar su disparatada fiesta de descubrimiento. ‘Ocupado’ es un canto de rebeldía, un acto de resistencia.

‘Ocupado’ está interpretado por un solo actor. El intérprete desarrolla un juego actoral apoyado en un cuidadoso lenguaje gestual que da como fruto una elocuente expresividad. Este sorprendente juego físico es la llave para acercarse a todos los públicos con una lógica que nos hace reír y, paralelamente, nos conmueve. Al fin y al cabo, el triunfo —y la tragedia— del personaje nace de su fracaso ante los ojos de los espectadores. El aparente realismo se ve superado por una comicidad desternillante. Nuestro personaje juega en el cuarto de baño, un espacio que revela lo ridículo de una realidad que a todos nos pertenece. La escenografía cobra vida en manos del actor, los objetos se animan y se transforman mediante un virtuoso ejercicio de manipulación.