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Reconocimiento a Jara Monter por su microrrelato ‘Los Monstruos también sonríen’

La Concejalía de Políticas de Igualdad  quería destacar su visión sobre la violencia de género

Jara Monter
Jara Monter y Milva Bueno / Sociedad

La concejal de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento de Monzón, Milva Bueno, le entregaba este lunes un reconocimiento a la joven montisonense Jara Monter, cuyo relato, "Los Monstruos también sonríen", será publicado en el libro que el Instituto Aragonés de la Juventud y el Instituto Aragonés de la Mujer editarán con los mejores trabajos presentados al Concurso de Microrrelatos contra la Violencia de Género Jóvenes con mucho que contar.
El objetivo del concurso es animar a la Juventud a reflejar su visión sobre el maltrato a las mujeres en la sociedad actual y su entorno, para reflexionar de forma individual y colectiva sobre esta problemática, contribuyendo a la sensibilización social de la Juventud y a la prevención de la violencia contra la mujer y las actitudes machistas. Los microrrelatos que recoge esta publicación son una selección de los trabajos presentados al concurso por jóvenes de 14 a 30 años residentes en Aragón


LOS MONSTRUOS TAMBIÉN SONRÍEN
Quiero gritarlo. Gritarlo fuerte. Y no puedo más que susurrar.
Con la boca pequeñita voy dejando mis palabras en los rincones oscuros donde no me da miedo que él me oiga.
Digo:
Hola.
¿Hay alguien ahí?
Pasaba por aquí de camino a las estrellas, y el viento del norte me revolvió la maleta.
¿Me puede oír alguien?
Yo estaba enamorada.
Hola.
¿Habla alguien el idioma de mis ojos?
Respiré la noche y se me metió en la conciencia.
El amor.
Con el día se fue, y ahora no noto su presencia.
¿Nadie tiene algo para el dolor?
Llegaron los celos, “no vayas con…, no te pongas eso”.
Hola.
¿Ha visto alguien a mi sombra? Está oscuro y no la veo.
Por la noche no brilla y no la siento.
Tengo miedo.
¿Han visto al monstruo que la pisó?
Hola.
¿Es que nadie me ve?
Las estrellas se han escondido en mi interior y no hay luz en la carretera.
No consigo salir de aquí, ayudadme.
Prohibiciones, “inútil, tú no eres capaz de hacerlo…”, golpes, “no me dejes, yo te amo”.
Nadie me ayuda y el viento llama a mi maleta.
¿Me voy?
¿Me voy? ¿Puedo irme realmente?
Adiós.
Mi voz se pone en marcha.
¿Borrareis del picaporte mi esencia?
¿Vas a seguirme, monstruo, y convertirme en otro número más, otra víctima? Quiero ser libre. Dejadme ser libre.

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