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El bloque colectivo, un punto de partida imprescindible

El Huesca busca encontrar el gol y cerrar su portería para mejorar los resultados y cambiar la dinámica negativa

Entrenamiento SD Huesca IFPE Montearagón
El equipo está trabajando intensamente en los entrenamientos

Después de conseguir cuatro puntos en las dos primeras jornadas de Liga, la Sociedad Deportiva Huesca ha sufrido en sus propias carnes lo que es realmente la Primera División, aquella categoría donde los equipos no perdonan el mínimo error. Una clara muestra de ello es su situación actual después de nueve partidos: último en la clasificación con cinco puntos en el casillero.

Por unas razones u otras, el conjunto azulgrana no ha demostrado ser el bloque que toda España pudo ver en Ipurúa, San Mamés o la temporada pasada en LaLiga 1|2|3, probablemente el mayor de los problemas que tiene el equipo ahora mismo. Reflejado en el terreno de juego, el Huesca ha encajado goles desde la primera jornada hasta la novena, algo que pone las cosas aún más difíciles a cualquier recién ascendido.

Después de la destitución de Leo Franco y la llegada de Francisco, el conjunto azulgrana acumula 20 goles en contra, y es que, aunque se puede pretender separar los enfrentamientos ante el FC Barcelona (8-2) y el Atlético de Madrid (3-0) del resto, todos los tantos tienen el mismo valor en la diferencia de goles, un elemento que puede condenar o dar la salvación en el tramo final de la temporada.

La teoría está clara, aunque la sensación no es la misma respecto a la práctica en el césped. El Huesca se ha convertido en una de las presas más suculentas de LaLiga y la razón es que el equipo da síntomas de un equipo fragmentado cada semana. Desajustes defensivos, pérdidas en el centro del campo… son algunas de las acciones que están perjudicando a un Huesca cada vez más dañado.

A pesar de ello, no todo es negativo. Para competir en LaLiga, cada rival te exige competir al máximo y arriesgar en ciertos momentos, alicientes suficientes para seguir mejorando en cada entrenamiento. Los de Francisco dieron destellos de una imagen completamente diferente a encuentros pasados hasta el primer gol del Espanyol, otro error aprovechado para decantar la victoria hacia el bando visitante. Quizás, la diferencia está en aquel equipo capaz de cometer menos fallos durante los 90 minutos, conocer sus limitaciones y exprimir al máximo los puntos fuertes.

A ello se suma la falta de gol. El último gol se consiguió ante el Girona, con el Valladolid y Espanyol no se supo marcar. Lo peor es que, excepto en el arranque con dos goles ante Éibar, Athletic y Barça, desde entonces solamente se ha marcado un gol en seis jornadas y fue de penalti conseguido por Melero ante el Girona.

Es imposible vaticinar lo que ocurrirá de aquí a final de temporada, pero lo que está claro es que la SD Huesca tendrá que crecer desde un bloque colectivo si quiere tener opciones de lograr la salvación en la máxima categoría del fútbol español.

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