ESQUÍ DE TRAVESÍA

El esquí de montaña, la temporada eterna

Esta modalidad de esquí ha visto, como en la última década, ha aumentado el número de personas que lo practican 

Esquí de montaña
Hoy en día la temporada de esquí, con sus diferentes modalidades, si es buena, suele durar alrededor de 8 meses. Foto Chemary Carrera 

Aunque años atrás era a finales de invierno o al inicio de primavera cuando se solían dar las mejores condiciones para la práctica del esquí de montaña, de un tiempo a esta parte, ya en otoño, con las primeras nieves, son muchos los esquiadores que se ‘calzan’ los esquís de travesía. Para Chemary Carrera, guía de montaña, hoy todo va muy deprisa ‘y en cuanto vemos nieve en la montaña, quien tiene un equipo de esquí de travesía quiere practicar y aunque las condiciones no sean las mejores, se buscan aquellas zonas que sí las ofrecen’. El esquí de montaña alarga la temporada hasta junio, o en el mejor de los casos julio, por lo que son ocho meses para disfrutar de este deporte en sus diferentes modalidades.

Chemary Carrera, guía de montaña

Si el año pasado, incluso a mitad de julio, se podía disfrutar de buenas bajadas con una nieve increíble, esta temporada, precedida de un invierno con pocas precipitaciones, posiblemente, a mitad de mayo, la temporada de esquí de travesía pueda darse por terminada. La diferencia, entre la campaña del año pasado y éste, será de dos meses lo cual puede dar idea de la variación en las precipitaciones y los estragos que ha causado el anticiclón de las últimas semanas.

Esquí de montaña
La montaña invernal exige aumentar las precauciones porque la nieve es un elemento que cambia constantemente

El origen de esta modalidad de esquí se remonta, explica Carera, a principios del siglo pasado, en los Alpes donde, en verano, ya se realizaban actividades de alpinismo y al comenzar a moverse en la montaña invernal se encontraron con la necesidad de adaptar el material de esquí alpino al de travesía. En los últimos años, especialmente, en la última década, añade, ha sido espectacular la evolución, principalmente, por el auge y el crecimiento de gente que lo practica.

El valle de Benasque, explica este guía de montaña, es, especialmente, atractivo, para los esquiadores de montaña, sobre todo, las caras norte de los macizos que suelen ser las zonas que más cantidad de nieve acumulan y donde más aguanta.

Además, para aquellos que se quieren iniciar ofrece alternativas fáciles que permiten adaptarse al material y comenzar a entender la montaña. La ruta desde Llanos del Hospital al Forau de Aigualluts o el refugio de La Renclusa es una buena opción, explica Carrera, para dar los primeros pasos, practicar técnicas de progresión o probar a descender por zonas de pendiente no homogénea. Otra opción interesante para iniciarse son los alrededores de la estación de esquí de Cerler donde existen itinerarios balizados.

Esquí de montaña
Planificar y estar preparado físicamente es fundamental. Foto Chemary Carrera

No duda a la hora de afirmar que, en la montaña invernal es necesario tomar más precauciones, porque hay un elemento de riesgo la nieve y sus constantes cambios. Por eso, en la mochila no pueden faltar arva, pala y sonda, como material de seguridad, bota y esquís específicos de montaña, focas cuchillas y bastones, como material de progresión, y crampón y piolet como material de alpinismo. Hay que ser consciente, añade, que la montaña está viva y llena de variaciones, por eso, es necesario planificar y también estar preparado físicamente porque el esquí de montaña es muy exigente.

Cuantos más conocimientos adquirimos de la montaña y más capacidad de observación y de evaluación tenemos, más se disfruta porque al final, concluye Chemary Carrera, se trata de gestionar el riesgo y tomar decisiones.

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