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Sandro y Remiro, presente contra pasado

Los dos jugadores cruzan sus caminos. El portero jugó en el Huesca y el delantero en la Real Sociedad

Álex Remiro
Alex Remiro fue uno de los protagonistas del ascenso de la SD Huesca

Ningún futbolista puede asegurar una permanente regularidad dentro del fútbol. A veces estás en lo más alto y, otras, eres incapaz de mantenerte por mucho que lo intentes. Una ley no escrita de este deporte que queda plasmada en el día a día de muchos. ¿Un ejemplo? Sandro Ramírez y Alex Remiro, quienes después de sus altibajos y de caminos muy distintos siguen labrando su propio legado en Primera División con algo en común: la SD Huesca y la Real Sociedad. Y no es para menos, pues en el recuerdo de muchos -para bien y para mal-, posiblemente quede el paso de ambos por cada uno de dichos equipos antes de medirse este domingo a las 21 horas. Así, la victoria no será el único motivo de interés.

Si por algo se ha caracterizado la entidad altoaragonesa a lo largo de su historia, es por las oportunidades que ha brindado a futbolistas sin la confianza necesaria por parte de su club de origen, y los protagonistas de este artículo no son para menos. En un principio, el idilio con el guardameta de Cascante pudo haberse dado hasta en tres ocasiones, siendo la primera toma de contacto en la temporada 16/17. Sin embargo, Remiro acabó decantándose por el Levante UD, donde no contó con los minutos necesarios. Motivo decisivo para que en la campaña posterior acabase en tierras oscenses y así convertirse en el guardameta titular para Rubi. Él y muchos otros hicieron historia con aquel ascenso. Incluso se trató de alargar la vinculación entre ambas partes en la división de oro del fútbol español, aunque no pudo darse finalmente debido a los problemas entre el jugador y el Athletic Club.

¿Quién diría que su futuro, actual presente valga la redundancia, iba a estar en el máximo rival de su casa? Posiblemente nadie, pero una renovación atascada y un precontrato firmado le llevaron a la Real Sociedad en la 18/19, donde sigue demostrando su alto nivel en el líder de Primera División. Fácil no fue, pues antes debió pasar toda una temporada en la grada debido a aquella decisión tan arriesgada que tomó. A sus 25 años, Remiro es uno de los mejores porteros del momento y así lo demuestran las números colectivos e individuales, en los que participa activamente como un hombre de confianza para Imanol Alguacil.

Pero por desgracia para Sandro, el camino recorrido ha sido prácticamente inverso. Su salida del FC Barcelona le llevó al Málaga CF, donde guardan un inmejorable recuerdo de su paso por la Costa del Sol. 13 goles en 30 partidos y una permanencia conseguida con cierta solvencia acabaron por despertar el interés del fútbol inglés. Concretamente el Everton FC, aterrizando así en tierras británicas como uno de los jugadores más en forma del panorama español.

Y cuando todo parecía un camino de rosas, terminó convirtiéndose en un absoluto infierno para la carrera del canario. Su incapacidad para asentarse en la Premier League le llevó a buscar de nuevo acomodo en España, donde vistió la elástica del Sevilla (17/18), de la Real Sociedad (18/19) y, por último, del Real Valladolid la pasada temporada. Curiosamente, formaba parte del equipo txuri-urdin cuando se midió al Huesca de Francisco en el choque de la segunda vuelta, en el cual partió de titular. Dos años después, las circunstancias del fútbol le han llevado a aquel conjunto que era carne de Segunda División por aquel momento y que finalmente ha logrado regresar a la máxima categoría del fútbol español más pronto de lo que algunos imaginaban.

Remiro hizo historia como azulgrana en el pasado, y Sandro quiere conseguirlo en la actualidad. El canario quiso resarcirse en tierras vascas años atrás, mientras que el navarro lo está consiguiendo en este preciso momento. En definitiva, el fútbol es tan caprichoso que permite presenciar desenlaces tan contrarios y a la vez puntos de encuentro tan similares como los de ellos. Existen mil y una razones para creer en el éxito de Sandro en la SD Huesca, y la mejor de ellas la encontrará en la portería rival del Reale Arena. Así, el presente y el pasado se confrontarán con nombres propios y, sin duda alguna, con único objetivo en común: la victoria para los suyos.