HERMANAMIENTOS

Tarbes y Huesca unidas un año más con el cicloturismo

Lluvia, frío y condiciones adversas en la parte francesa acompañaron la primera parte del recorrido a los más de 30 corredores

Tarbes
Cada año se cumple la tradición con este hermanamiento.

Con el fin de aunar los sentimientos de las ciudades de Huesca y Tarbes, el 8 de agosto de 1964, sus respectivos ayuntamientos decidieron llevar a cabo un hermanamiento entre ambas ciudades. La entrada de España en la  Comunidad Económica Europea (CEE) como miembro europeo de pleno derecho, reforzó todavía más la idea de abrir las fronteras y fomentar el desarrollo de las relaciones con países vecinos. En este sentido se sigue trabajando desde las ciudades de Huesca y Tarbes, en base a la idea de una Europa más unida, más fraterna, más cohesionada.
Una de las actividades deportivas que cada año se realiza es la cicloturista que une las dos ciudades. Un año desde Huesca a Tarbes y al siguiente entre Tarbes y Huesca como ha ocurrido este año.

Este año la prueba llegaba a laedición quince con la participación de una treintena de cicloturistas oscenses, que recorrieron los cerca de 200 kilómetros que separan ambas ciudades hermanadas.
 
La marcha comenzó con la tradicional foto de los participantes en la escalinata del Ayuntamiento de Tarbes bajo un cielo gris que presagiaba lo que decían los pronósticos, una suave lluvia y constante durante gran parte del recorrido por tierras francesas.

Apenas realizados 2km, en las afueras de la localidad francesa, empezó a caer una lluvia débil pero que acompañó a los ciclistas a lo largo de más de 30 kilómetros, momento en el cual incrementó su intensidad, bajando la temperatura y poniendo en duda a los participantes la posibilidad de suspender la marcha debido a las malas condiciones.

Decidieron continuar hasta Laruns, a pies del coloso Portalet que este fin de semana se subirá en la Quebrantahuesos, esperando que se cumplieran las previsiones y conforme se acercasen a la frontera, mejorase la meteorología, y si por el contrario no lo hacia, tomar una decisión en la cima.

Conforme fueron pasando los kilómetros de aproximación al puerto, la lluvia fue desapareciendo, subiendo poco a poco la temperatura y animando a los ciclistas a continuar. En torno a las 14:30, los oscenses llegaban a la cumbre del Portalet, bajo un cálido sol que permitió disfrutar de la comida de hermandad en un marco increíble, con el Pirineo como hace mucho tiempo no estaba para estas fechas, en todo su esplendor.

Tras el pequeño descanso, continuaron la marcha ya por tierras españolas, pasando por Escarrilla, Biescas y Sabiñanigo. Antes de iniciar el último ascenso de la jornada, el puerto de Monrepós, los ciclistas se detuvieron para avituallarse y afrontar los últimos km de la ruta.

El pelotón entraba en Huesca a las 19:30 horas, escoltado por la Policía Local hasta la Plaza de Navarra, donde fueron recibidos por familiares y amigos.

Tarbes
Foto de familia de esta edición a la llegada de Huesca
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