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Dosis de incertidumbre y enorme ilusión en la reapertura de los comercios montisonenses

Con el inicio de la fase 1, han abierto sus puertas decenas de establecimientos, que han debido extremar las medidas de higiene y protección

La plantilla de Pomelo al completo con las pantallas protectoras
La plantilla de Pomelo al completo con las pantallas protectoras

Tras 8 semanas con la persiana bajada, los comercios montisonenses abrían sus puertas este lunes, coincidiendo con el inicio de la Fase 1 de la desescalada. Aunque muchos lo hacían con sentimientos encontrados, la ilusión y alegría de reencontrarse con sus clientes ha sido la nota predominante, como reconocía María Naya, copropietaria de Pomelo.

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María Naya, copropietaria de Pomelo

Según manifestaba, el primer día ha sido bastante bueno; han ido trabajando durante toda la jornada, puesto que la respuesta de la gente ha sido muy satisfactoria. Asimismo, destacaba el comportamiento ejemplar de los clientes, que en todo momento han guardado las distancias y han acatado las medidas establecidas.

Medidas de higiene y protección que tienen que cumplir los consumidores, como el uso obligatorio de mascarillas o el de gel hidroalcóholico que encontrarán en la tienda, pero también las que deben adoptarse en los comercios: además del uso de pantallas protectoras, guantes y constante lavado de manos con gel hidroalcóholico, también se incluye la desinfección de la tienda varias veces al día, la de los probadores después de cada uso, o incluso, la de cada una de las prendas. En el caso de Pomelo, han optado por hacerlo con una plancha vertical, que según tienen entendido, es lo que resulta más efectivo en estos casos.

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María Naya, copropietaria de Pomelo

María Naya reconocía que han sido días muy duros, ya que nunca pensaron que esta situación se fuera a prolongar durante tanto tiempo. Al principio se fueron con mucho dolor e incredulidad. Aunque lo iban llevando, a medida que iban pasando los días y se iba alargando el Estado de Alarma se hacía cada vez más difícil. Afortunadamente, con el inicio de la desescalada comienzan a ver la luz al final del túnel y, al igual que el resto de comerciantes, afrontan esta nueva etapa con la máxima ilusión.

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