economía

La paralización de la actividad por el COVID-19 podría afectar a más de 9.000 empleos en Aragón

La crisis sanitaria podría provocar un impacto directo del 0,9% sobre el PIB aragonés

Aurelio López de Hita
Aurelio López de Hita, presidente de Cepyme Aragón


CEPYME, en colaboración con CEPREDE, ha realizado una primera estimación del impacto que se derivaría de la paralización del consumo de los hogares como resultado de las restricciones impuestas por el estado de alarma. Según este estudio, se podría generar en Aragón un impacto directo de en torno al 0,9% sobre el PIB, que se elevaría hasta el 1,6% al incluir los efectos indirectos.

Las empresas están afrontando un problema derivado de la crisis por el coronavirus, cuyos efectos finales son muy inciertos. El efecto final de la crisis dependerá lógicamente de la prolongación en el tiempo de esta situación. Según este estudio realizado por CEPYME y CEPREDE, se podría generar en nuestra Comunidad Autónoma un impacto directo de en torno al 0,9% del PIB, ampliable al 1,6%, cuando la media nacional se sitúa en el 1,7%.

La estructura productiva regional es un factor determinante del impacto. Así, de acuerdo con el estudio, considerando de forma aislada la contención del consumo, las Comunidades insulares serían las más afectadas debido a su vinculación con el turismo. Por otro lado, según el estudio y de manera estimada, la contención de la actividad podría afectar a 9.421 puestos de trabajo en Aragón. Estas cifras sitúan a Aragón en la parte media de la tabla, ya que Cataluña abarcaría la mayor destrucción de empleo con más de 60.000 puestos, dado que es una región en la que el comercio, hostelería y servicios empresariales son los principales motores, seguida de Madrid con algo más de 52.000 puestos destruidos. Estos datos ponen de manifiesto el grave impacto que esta crisis sanitaria puede provocar en la economía aragonesa. Si se prorroga esta situación, pymes y autónomos, sin duda, se verán seriamente resentidas. CEPYME Aragón hace una llamada de atención al Gobierno para que plantee soluciones a la economía real y no a la economía de despacho.