DESESCALADA

“Los clientes locales están respondiendo, pero Jaca está dimensionada para el turismo”

Muchos negocios esperan la llegada de clientes de fuera de la Comunidad o, “al menos”, de Zaragoza

Terrazas Jaca
Jaca atrae a miles de turistas cada verano

El consumo se reactiva. La entrada en la fase 2 de la desescalada ha cambiado la imagen de la ciudad de Jaca y, a los comercios y unos pocos bares, se han sumado más veladores y restaurantes. Por el momento, los negocios deben funcionar únicamente con el consumo local, pero muchos de ellos han notado “las ganas de los clientes”. Es lo que explica José Ricardo Abad, propietario de InterSport Jorri de Jaca, una tienda de deportes que, como el resto, perdió las últimas ventas de la temporada de invierno y ha soportado dos meses sin ingresos.

La situación es difícil, asegura, pero quiere ser optimista. Agradece el apoyo del cliente local y, a medio plazo, confía en la reactivación del turismo interior. “Nos vendría muy bien que se abriese la movilidad en la Comunidad, la capital zaragozana es un mercado de cerca de 700.000 habitantes”, explica. Recuerda que Jaca es unaaciudad dimensionada para el turismo y las viviendas de segunda residencia y “si no vienen, no da para todos los negocios”, explica.

En la calle del Obispo de Jaca, en pleno centro, acaba de abrir sus puertas un nuevo negocio. Vende ternera de Aísa directamente al consumidor. Tenían casi todo preparado justo antes de la pandemia y han continuado con la idea de comenzar la venta al público de un producto que cuidan ellos mismos.

En el sector de la hostelería, la fase 2 ha sido el pistoletazo de salida para muchos bares que todavía no habían podido comenzar la desescalada. En el bar La Lola de Jaca han tenido que esperar a la apertura del interior del establecimiento ya que es la única entrada a su terraza, pero en esta fase sí han podido ampliar el espacio al aire libre. La respuesta de los clientes les ha sorprendido gratamente. Rubén Madrid explica que “han venido con muchas ganas de salir y encontrarse con los amigos”, y aunque reconoce que las mascarillas o la desinfección continua de mesas y sillas han complicado el trabajo, ha observado más paciencia en los clientes.

Ocurre algo similar en el Hotel Jaqués de Jaca, que reabría con unas pocas mesas en la calle. “Nuestro negocio funciona en el interior, pero tenemos espacio y clientes fijos así que esperamos que respondan”, decía Antonio Sarsa.

Han desaparecido los servilleteros y las cartas de las mesas, no hay gente en las barras de bar pero la imagen se acerca cada vez más a la que conocíamos.

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