cumbre del clima

UPA hace un llamamiento en defensa de la ganadería, diciendo que culpar a las vacas del cambio climático es manipular y confundir

Lorenzo Ramos, secretario general de UPA
Lorenzo Ramos, secretario general de UPA


Tras el primer día de la COP25 en Madrid, UPA asegura que quedó una sensación de extrañeza en el sector agrícola y ganadero, porque en lugar de culpar a las grandes compañías multinacionales ultracontaminantes, algunos medios señalan a la ganadería como único culpable del calentamiento global. Por ello, UPA anima a dudar de mensajes simplistas, y especifican que la agricultura y la ganadería son responsables del 8,52 y el 9,895 de las emisiones en Aragón.

Para el secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, escuchar que las vacas son más culpables del cambio climático que los aviones, les hace pensar que hay un interés manipulador detrás.

Esta organización empresarial agraria ha resumido algunas de las principales cifras que describen el impacto real del sector primario en el balance de gases de efecto invernadero. En Aragón, la agricultura es responsable de un 8,52% y la ganadería, 9,89% (datos oficiales 2017). En España, un 4 y un 8%, respectivamente (datos oficiales 2018). A cambio, son actividades que alimentan a millones de personas, gestionan y vertebran el territorio, evitan la matorralización del monte y la desertificación y son las únicas actividades que frenan el indeseado despoblamiento.

Por ello, desde UPA se insiste en que conviene ser responsables y no fomentar cazas de brujas contra actividades o sectores sin tener en cuenta la realidad de los datos. La organización afirma que la producción de alimentos en España y en Europa es sostenible, “cada vez más”, y lo que se deben fomentar, dicen, son estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático.

UPA anima a sospechar de quienes pretenden demonizar a un sector en concreto, ya que todas las actividades tienen un impacto, y el de la ganadería no es ni mucho menos el mayor.

Los pequeños agricultores y ganaderos han animado a la propia ONU a ser responsables con los mensajes que se lanzan y a fomentar pautas de producción, consumo y comportamiento social que sean sostenibles. Y concluían afirmando que su modelo tiene un nombre: Dieta Mediterránea, e incluye el consumo de todo tipo de alimentos de forma equilibrada.

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