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El obispo de Huesca recomienda evitar cartas, discursos o interpretaciones de canciones no litúrgicas en los funerales

Funeral de Mariano Bergua en la parroquia de María Auxiliadora
El decreto pide que se eviten 


Julián Ruiz, obispo de Huesca, ha publicado un decreto con fecha 2 de septiembre, por el que se regula en toda la Diócesis de Huesca la celebración litúrgica de las exequias. Mediante el mismo pide que, a partir del 1 de octubre, se evite en todos los funerales leer cartas de despedida o escritos de agradecimiento, pronunciar discursos o alocuciones laudatorias o biográficas del difunto, sin elogios ni elegías, añadir oraciones o lecturas que no estén contempladas en el ritual de exequias e interpretar música o cantos que no sean los adecuados para las exequias.

Según el escrito redactado por el obispo, el Concilio Vaticano II pidió que las exequias cristianas manifestaran claramente el sentido pascual de la muerte del cristiano y que el rito respondiera a las circunstancias y tradiciones de cada país. Reconoce que la forma de dar sepultura a los cristianos ha ido variando y acomodándose a los distintos tiempos y lugares. Además, Julián Ruiz recuerda que el ritual, publicado en su edición típica en el año 1969 y en su versión en español en 1971, vio la luz con la pretensión de mostrar al mundo de hoy que la fe cristiana confiere un profundo sentido a la muerte y que, lejos de una concepción desgarradora, vacía o nihilista, puede llegar a ser vivida como un anuncio gozoso y confiado de la vida eterna y de la esperanza en la resurrección propias de nuestra fe.

El obispo indica que firma este decreto, teniendo en cuenta los cambios vividos por nuestra sociedad, y para mayor comprensión del rito del ritual de exequias dando un mayor sentido litúrgico.

El delegado diocesano de Liturgia, Francisco Raya, recuerda que la liturgia de exequias, ordenada por la Santa Sede, se puede adaptar a cada lugar, pero debe siempre conservar sus características sacramentales. En su opinión, se está adaptando la moda que llega de los países anglosajones de la religión protestante, con elementos que son ajenos a la liturgia católica. A ello se une el negocio, que se está desarrollando de interpretar música de violines en los funerales que según él, no debería sustituir los cantos que tienen mensajes de perdón, esperanza o misericordia.

Raya indicaba también que el ritual de exequias tiene un amplio abanico de posibilidades, con multitud de oraciones para situaciones muy variadas, que es lo que debería adaptarse a cada celebración que, insistía, no es ni del cura ni de la familia, sino de la iglesia. 

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