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El PAR de Huesca dice que el ayuntamiento oscense no tiene misión ni visión, tres años después

Esta formación política, enumera una larga lista de incumplimientos, y considera que no mejora la ciudad ni la vida de los oscenses

El Comité municipal de Huesca del Partido Aragonés ha hecho balance de la gestión municipal cuando se han cumplido esta semana, tres años justos desde la constitución y toma de posesión del actual ayuntamiento. Para el PAR, resulta evidente que los resultados son muy pocos en los principales ámbitos, por lo que ese balance sólo puede ser calificado de escaso. Pero todavía es más preocupante en cuanto al impulso de modernización y dinamización de Huesca, con valoración abiertamente negativa. El ayuntamiento no resuelve problemas de hoy pero tampoco abre expectativas en firme para el futuro. Por ello, PAR-Huesca indica que el presente mandato municipal “carece de criterios de misión y visión” y “no mejora la ciudad ni la vida de los oscenses”.

El comité del Partido Aragonés repasa distintas cuestiones como “el proclamado ‘cambio de modelo productivo’ que sigue a la espera y actúa de freno mientras otras ciudades crecen en su industria y agroindustria, pero Huesca permanece casi inerte o en inercia, sin atraer inversiones, con PLHUS y Walqa paradas a pesar de la coyuntura más favorable, la nave hortofrutícola pospuesta y un mercado de abastos como ocurrencia. La ciudad no ha conseguido posicionarse en el contexto y el ayuntamiento pretende ampararse en logros ajenos como la reapertura del cuartel o el ascenso del fútbol. Además, creen que persiste la debilidad demográfica.

Así mismo, el PAR señala que el urbanismo está detenido o ausente, cuando se interrumpe por designio político el acondicionamiento del centro, el ‘proyecto estrella’ de Ramón y Cajal no ha empezado y se reducirá a intervenir ahora en un tercio del paseo. Además, las harineras y otros polígonos no han avanzado, los planes sobre vivienda no han respondido, tampoco se ha hecho nada en torno a la subestación ni a la petonalización. Afirman que la gestión acumula lentitud y errores, con particular efecto sobre una remunicipalización que ha fracasado y generado conflicto, frustrando esperanzas de los trabajadores.

El PAR denuncia que, como ya advirtieron al inicio del mandato, la micropolítica y la improvisación no son productivas. Se debe realizar obras menores y se ha arreglado parte de la red de aguas pluviales pero no pueden ser el único éxito, mil veces publicitado.

Según el comité de los aragonesistas, en el aspecto político “ha habido una confusión de prioridades ya que la estabilidad no es el objetivo exclusivo sino una condición necesaria de eficacia. Sin embargo, se ha profundizado en la división interna, con un tripartito de triple gobierno, dimisiones y enfrentamiento ocasional o con una oposición entregada a la irrelevancia unos o la crispación otros. Al tiempo, se ha generado polémica y división social en cuestiones como las fiestas y los toros, la lengua e incluso por la tibia defensa del cuartel cuando fue cerrado”.

Para el PAR toda esta situación es responsabilidad común del equipo de gobierno, y evita personalizar. Pide, además, un cambio de orientación, que no parece posible en el año que queda.

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