PATRIMONIO

Cinco iglesias ribagorzanas siguen estando en la Lista Roja de Hispania Nostra

La iglesia de Buira (Bonansa) salió hace más de un año al ser restaurada

Iglesia de Castarlenas
Iglesia de Castarlenas


De los cinco elementos patrimoniales, incluidos en el nuevo listado de Hispania Nostra, una se localiza en el municipio de Graus, la iglesia de Castarlenas, otra en el de Perarrúa, la iglesia de Besians, la torre defensiva de La Llecina, en Isábena, una ermita románica en el despoblado de La Terraza y la iglesia de Villarrué en el municipio de Laspaúles. La iglesia de San Hilario de Buira, en Bonansa, salió de la lista el 9 de enero de 2018 tras haber ingresado el 31 de mayo de 2014.

La iglesia de Castarlenas fue incluida en la Lista Roja, el pasado 13 de junio por el riesgo de derrumbe y su estado de ruina. Unos meses después, en diciembre, asociaciones, entidades cívicas y ciudadanos a título particular de toda Ribagorza, realizaban un llamamiento público para pedir una actuación de rehabilitación integral de la iglesia de Castarlenas. Se redactaba un manifiesto en el que se solicitaba una actuación de rehabilitación integral del templo de San Pedro.

La iglesia de San Juan Evangelista de Besians, fue incluida en la lista en abril del año 2011 debido al inminente hundimiento de la torre sobre las cubiertas del templo y los graves daños que las humedades causan en el exterior e interior del templo. La torre defensiva del despoblado de La Llecina, en Isábena, entró en abril de 2015 como consecuencia de su elevado riesgo de hundimiento. La ermita de San Martín se localiza también en un despoblado, el de Terraza y sus grandes grietas en el interior y el derrumbe de la cubierta fueron la causa de si inclusión en octubre de 2013. Por último, en Villarrué, se halla la iglesia parroquial de San Esteban que forma parte de la lista roja del patrimonio desde julio de 2013.

San Hilario de Buira
San Hilario de Buira. Archivo fotográfico del GA. Carlos Gil Ballano

La iglesia de San Hilario de Buira, en Bonansa, abandonó la lista roja en enero de 2018. Había entrado en mayo de 2014 debido a la pérdida del edificio como consecuencia del abandono del mismo y la acción de la vegetación que lo cubría, con desgaste continuado de sus muros por las inclemencias del tiempo. En 2016, se acometió la restauración de la iglesia que fue declarada BIC del Patrimonio Cultural Aragonés

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