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Cinco "mayencos" completan la travesía Candanchú–Lizara, con subida al Bisaurín y al Aspe

Un grupo de nueve personas del Club Pirineista Mayencos partían con sus esquín para completar esta ruta

Mayencos
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Este fin de semana, un grupo de nueve esquiadores de montaña del Club Pirineísta Mayencos realizaron una ambiciosa travesía circular desde Candanchú, para dormir en Lizara, subiendo el sábado el Bisaurín y el domingo el Aspe. Una travesía inédita para este grupo de esquiadores, aunque ya se habían realizado algunos tramos y subido ambos picos por separado en diferentes ocasiones.

Aprovechando las extraordinarias condiciones para el esquí de montaña, con abundante nieve, buenas condiciones meteorológicas y bajísimo riesgo de aludes, se realizó una de las salidas más esperadas del Club. El sábado, saliendo desde Candanchú, bajaron al bosque de Sansanet y subieron por el Ibón de Estanés hasta el valle de los Sarrios, para llegar a la Plana Mistresa, desde donde se inicia la subida al Bisaurín, cima emblemática de los Valles Occidentales.

Ese primer día tres compañeros no pudieron hacer cima por el tiempo. Se trataba de una salida muy larga (cerca de 20 km, con 1.600 metros de ascensión acumulada) y el ritmo no permitiría llegar al refugio a un horario adecuado. Los otros siete esquiadores de Mayencos completaron la cima y pudieron llegar al refugio con las últimas luces del día.

Al día siguiente la travesía de vuelta la iniciaron únicamente siete personas, puesto que dos esquiadores debieron abandonar debido a problemas musculares. Tras un fresco amanecer, la subida al Collado del Bozo se realizó sin mayores inconvenientes. Tras la transición, bajar esquiando al río, para volver a poner pieles y subir hacia el Aspe.

Al llegar al embudo del Aspe dos esquiadores deciden abandonar, puesto que aún queda mucho recorrido y las fuerzas comienzan a escasear, por lo que deciden bajar hacia Aísa. Los cinco esquiadores supervivientes lograron hacer la cima del Aspe, tras una larga y dura ascensión, a consecuencia del calor y del castigo de un sol implacable.

La bajada hacia Candanchú presentaba mucho riesgo. A pesar de las altas temperaturas la nieve estaba muy dura y presentaba un aspecto peligroso. Por tanto, en lugar de bajar por la cara norte, hicieron un flanqueo por el Paso de la Garganta del Aspe, para volver con crampones hasta llegar a la bajada de Loma Verde y bajar por el paso de la Cueva del Contrabandista hasta la estación de Candanchú. Salieron otros 20 km, con 1.600 metros de desnivel positivo.

Los participantes resumen la experiencia como “una dura travesía que solamente cinco de los nueve esquiadores que la iniciaron la pudieron acabar completa, pero que disfrutaron todos por igual, compartiendo dos jornadas de esquí de montaña, con una divertida pernocta en el refugio de Lizara, sin más percance que una lesión muscular el primer día. Y un aprendizaje, aun a pesar de las altas temperaturas: En altura las caras norte están muy peligrosas, no nos olvidemos que seguimos estando en febrero”.

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