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Discamino hace parada en Monzón en su viaje a Santiago

La expedición compuesta por tres discapacitados y cuatro acompañantes partía de Roma  y terminará en Santiago

Discamino
David Martínez recibía la expedición / Discapacidad

Una expedición de la Asociación Discamino de Santiago compuesta por tres discapacitados y cuatro acompañantes finalizaba la etapa Balaguer-Monzón. Circulan por asfalto en dos triciclos, una “handbike” y dos BTT de apoyo (los monitores “empujan” en las subidas). El 19 de julio salieron de Roma (viajaron en furgoneta de Vigo a la capital italiana) y en menos de 50 días harán 2.800 kilómetros. Hay previstos tres o cuatro relevos.

El alcalde en funciones, David Martínez, recibía a los deportistas en la plaza Mayor. El Ayuntamiento les ha cedido los vestuarios del complejo de tenis “Conchita Martínez” para que pasen la tarde y la noche. Según el responsable del grupo, Javier Pitillas, el espacio facilitado resulta ideal para un grupo de características tan singulares y heterogéneas. Por la tarde los visitarán varios residentes del centro “Reina Sofía”.

Pitillas anima a ponerse en contacto con ellos por si conocen a algún discapacitado que pudiera encajar en su proyecto, para ello lo mejor es hacerlos a través del Facebook en discamino.


DISCAMINO

La historia de DisCamino empieza en agosto de 2009 cuando Gerardo, un muchacho sordo-ciego de Vigo (uno de los participante en la ruta Roma-Santiago de 2018), hizo su primer Camino de Santiago pedaleando sobre un Copilot, triciclo tándem de origen holandés que un alma caritativa decidió donar para que pudiera cumplir su sueño.

Una vez en la plaza del Obradoiro, mientras los que habíamos acompañado a aquel entusiasta “peregrino aventurero” nos felicitábamos por haber terminado el reto sin percances, Gerardo pronunció unas palabras que nos marcaron profundamente: “Javier, busca a más personas con problemas como yo para hacer el Camino muchos años”. Acababa de nacer DisCamino.

DisCamino se convirtió en nuestra herramienta para lograr que cualquier persona discapacitada pueda disfrutar de todo lo que la peregrinación ofrece a cualquier otro peregrino. Pero DisCamino no sólo es la ruta, es la preparación física y mental; es el compañerismo que surge en los retos compartidos, es la ilusión de implicarse en algo que cambiará tu vida y la llenará de significado; es el día a día de muchas personas que, aunque nunca vayan a poder pedalear, tienen necesidad de algo, o de alguien, que les ayude o acompañe en su paso por este mundo.

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