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‘En busca de la Ciudad Perdida’ se proyecta en Monzón

Los hermanos Janer Moreno formaron parte de la expedición en 2015 que investigó el reino incaico de Vilcabamba.

Los hermanos Janer Moreno en los estudios de Radio Monzón
Los hermanos Janer Moreno, a su vuelta de Perú  en 2015,  pasaban por los estudios de Radio Monzón para contar la aventura/HISTORIA


Los hermanos Janer Moreno (Marcos y Javier), miembros del Club Montisonense de Montaña, participaban en el proyecto “Mars Gaming Expedition 2015”, una expedición vasco aragonesa que hallaba unas importantes ruinas, que tenían que ver con el reino incaico de Vilcabamba. Esta aventura, que terminaba con importantes descubrimientos, ha sido recogida en una película “En busca de la Ciudad Perdida” que se proyectará este sábado en el cine Victoria, a las 19.30h.


En busca de la Ciudad Perdida sigue las aventuras del explorador y escritor Miguel Gutiérrez-Garitano (y de su equipo) por la región occidental de Vilcabamba, aún inexplorada, en busca de pistas que le ayuden a comprender los enigmas y misterios ocultos del último reino de los incas, a la vez que prepara un nuevo libro al respecto.
La misión de los Janer Moreno, experimentados alpinistas, consistía en ayudar al equipo en las zonas de más difícil acceso, ya que todo transcurría  en zona de montaña. Aunque disponían de mapas de la zona, fueron a la aventura, sin saber realmente lo que se iban a encontrar, según contaron a su vuelta.


EXPEDICIÓN

El objetivo de esa expedición era ahondar en el conocimiento de la historia del antiguo Reino de Vilcabamba.. El reino de Vilcabamba fue fundado en 1537 por el emperador Manco Inca. Tras ser expulsados de Cuzco por los soldados de Pizarro, los ejércitos de este soberano, se refugiaron en las altas selvas del Antisuyo, la más remota frontera del imperio; allí, entre altos pináculos y selvas impenetrables los últimos guerreros de la que fuera la mayor nación indígena de América del Sur se hicieron fuertes en torno a la ciudad de Vilcabamba, cuyo nombre, con el tiempo, se hizo extensivo a toda la región montañosa.
Todavía hoy la cordillera de Vilcabamba es uno de los lugares más salvajes y menos explorados de Perú; a pesar de que sus estribaciones comienzan a unos cien kilómetros al noroeste de Cuzco, sus enormes farallones (con 5 cimas que superan los cinco mil metros y cuya cota más alta es el cerro Salcantay, de 6.271), selvas, barrancos y cañones, convierten el territorio en una tierra dura y hostil, aislada del exterior durante toda la estación húmeda y donde, a menudo, el único medio de comunicación viable es el mulo o el caballo.
La presencia esporádica de guerrillas narcoterroristas en la zona, además de su carácter agreste, explican por qué quedan amplias zonas blancas sobre el mapa de la región.
Preservar un rico patrimonio
El proyecto Mars Gaming Expedition 2015 pretendía explorar amplias zonas de selva de montaña en busca de ruinas con la intención de registrar su existencia en el catastro del Ministerio de Cultura de Perú y como paso previo para un proyecto más amplio y ambicioso de estudio arqueológico (prospección superficial intensiva) que pretendían consensuar con el Gobierno de esa nación.

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