RELIGIÓN

Exposición sobre la presencia de las Clarisas en Monzón

Durante este año se celebra el 400 aniversario de la llegada de esta Orden religiosa  a la ciudad con distintos actos y actividades 

Clarisas
Imagen de las Clarisas en el inicio de la procesión del Resucitado de este año / Exposición

Hasta el próximo día 1 de junio se puede ver, en la Sala Cerbuna de la Casa de la Cultura, la exposición conmemorativa de los 400 años de la llegada de las Clarisas a Monzón, en horario de 19.00 a 21.00h. de lunes a viernes.
En la muestra se pueden ver 40 fotografías, vestuario, imaginaria, objetos domésticos, objetos de costura, libros, instrumentos, ropa de iglesia y otro tipo de cosas.
Hasta agosto de 2018, se han programado una serie de actividades a cargo de un grupo de trabajo que está colaborando en la difusión de esta efeméride.

En octubre de 2017, el obispo emérito, Alfonso Milián, presidió la eucaristía que inauguraba los actos de este aniversario

CLARISAS

La historia de este monasterio se inició con la fundación que realizaron cuatro hermanas procedentes de Lérida el 2 de agosto de 1618. Pudo llevarse a cabo gracias al legado de Dña. Juana de la Torre. Su primera ubicación fue en la plaza de Santo Domingo.

En 1642, al declararse la guerra de los Segadores y quedar la villa de Monzón totalmente deshabitada, las religiosas tuvieron que trasladarse a Zaragoza, donde residieron durante 25 años. Regresaron en 1667 y se instalaron en la casa de D. Martín Ozcoide, debido a que el primitivo convento había sido ocupado por los PP. Dominicos.

En el año 1684 dos religiosas salieron de esta comunidad para ocupar los cargos de abadesa y vicaria del monasterio de Balaguer, dada la juventud de las hermanas que allí residían.

A comienzos del siglo XVIII y con motivo de la guerra de Sucesión, las religiosas tuvieron que abandonar de nuevo el convento, trasladándose a Barbastro.
Durante la guerra civil de 1936-39, nuestras hermanas se refugiaron en casa de sus familiares. En este lamentable periodo de nuestra historia, tres hermanas fueron asesinadas sólo por ser religiosas. El episodio pasó inadvertido incluso a la Iglesia, debido a la humildad franciscana de sus compañeras, que no quisieron dar publicidad al hecho. Era sor María Antonia Pascau, sor Inés Sota y sor Josefa Belarra, la primera de Calasanz y las otras dos de Navarra. Fueron apresadas en Gabasa, en Mas de Perat, y conducidas a Peralta de la Sal, donde aparecieron muertas.
El edificio quedó en estado lamentable, por lo que se decidió construir un nuevo monasterio en las afueras de la población, que fue inaugurado con su actual denominación el 17 de septiembre de 1961.
En 1955 llegaron al  convento siete religiosas procedentes de Cantalapiedra. El refuerzo que supuso para nuestra comunidad fue providencial.
Disponen de un obrador artesanal de repostería en el que, previo encargo, ofrecen una amplia variedad de pastas. También elaboran formas para la eucaristía y bordan y restauran ornamentos para el culto. Además, ofrecen  a particulares labores de bordado, como mantelerías, juegos de cama y ropa de hogar. Se las conoce por los arreglos de ropa, especialmente por los “zurcidos invisibles”. Por otra parte, disponen de una pequeña casa de acogida para grupos de oración que tiene cuatro habitaciones y cocina, con siete plazas

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